CUARTA DEMANDA: Informe a la reunión zonal para discutir el tema mapuche

 INFORME AL ENCUENTRO ZONAL PARA DISCUTIR EL TEMA MAPUCHE.

 

Compañeras y compañeros:

 

Esta reunión tiene como objetivo central lograr  avanzar en una visión más común acerca del conflicto existente en el territorio mapuche, establecer pautas en cuanto a nuestra relación con el movimiento mapuche y ser capaces de ser factor de coordinación de acciones.  En definitiva, debemos precisar nuestra política respecto de la lucha liberadora del pueblo mapuche.

 

Es necesario destacar que esta reunión se hace cuando estamos a un día, según antecedentes históricos, del nacimiento del gran jefe del pueblo mapuche: Lefxaru.  Eso es un aliciente para abordar esta discusión y buscar las mejores conclusiones.

   ¿CONFLICTO MAPUCHE? 

La sola definición de “Conflicto mapuche”, inducida desde el sistema y repetida de manera mecánica por muchos,   da una visión sesgada de lo que ocurre en relación a la lucha del pueblo mapuche por sus reivindicaciones históricas.  En efecto ¿son los mapuche los que generan el conflicto?; mas bien todo indica que, primero la corona española y después el estado chileno son los que invadieron, usurparon y arrebataron el territorio a sus ocupantes ancestrales.  Hoy día, en plena “transición”, se mantiene esta invasión con carreteras privadas, centrales hidroeléctricas,  plantas de celulosas, apropiación de los caudales y espejos de agua y de las riquezas del subsuelo y, por cierto, con las plantaciones forestales.

 

Entonces el conflicto no es mapuche. Lo que existe es un conflicto en el territorio mapuche provocado por quienes quieren terminar de apropiarse de este.

 

La definición del carácter de este conflicto es un punto de partida para el desarrollo de nuestra política.  Es una toma de posición necesaria.

  LOS EJES PARA LA TOMA DE UNA POSICIÓN POLÍTICA. 

a)        El partido Comunista y su relación histórica con el pueblo mapuche:

 

En términos históricos, el Partido Comunista ha tenido una política de solidaridad con la lucha del pueblo mapuche. En el Partido Comunista han militado grandes líderes del pueblo mapuche, El partido comunista estuvo en la gesta heroica donde mapuche y no mapuche enfrentaron a la policía en Ranquil; Rosendo Huenuman fue diputado por el Partido Comunista. Es difícil encontrar a alguien que no afirme que durante el gobierno de la U. P., de la mano del proceso de Reforma Agraria, fue cuando mejores condiciones se crearon para abordar algunos de los problemas del pueblo mapuche; de hecho la Ley Indígena dictada en ese tiempo consideraba la devolución de las tierras usurpadas, única vez que, a nivel de Ley, se ha utilizado el concepto de usurpación.  Durante la dictadura el P.C. fue parte muy importante en la creación de una de las organizaciones más poderosas que ha tenido el pueblo mapuche en el último tiempo: ADMAPU, el que independientemente de lo que ocurrió y ocurre con el, fue un tremendo aporte al salto en la elaboración de la propuesta del movimiento mapuche.

 

Esta política de los comunistas de clara solidaridad y cercanía con los intereses del pueblo mapuche tenía, sin embargo, vacíos de concepción o una visión incompleta del fondo del problema: No se asumía que estamos frente a la lucha de un pueblo, lo entendíamos solamente bajo el prisma de campesinos pobres, lo que sin duda imponía una visión sesgada del asunto, limitaba la propuesta e impedía que tuviéramos una relación más completa con el naciente movimiento mapuche.

 

Esta insuficiencia de concepción no era un problema sólo del P.C., sino que atravesaba a toda la propuesta de izquierda, incluido el proceso de la Unidad Popular. El propio movimiento mapuche tampoco había logrado madurez en sus propuestas.

 

Hay que decir que la experiencia de lucha durante la dictadura, la influencia lograda por el partido fue un aporte a la maduración de un movimiento mapuche que hoy levanta una plataforma con contenidos muy de fondo, históricos.  Cierto, por varias razones, tuvimos una fuerte pérdida de influencia, proceso que hoy estamos en condiciones de revertir.

 

b)        La lucha de un pueblo.

 

Entonces una adquisición fundamental de nuestra política es la comprensión de que estamos frente a la lucha de un pueblo. Esto ordena nuestra concepción al respecto: no es lo mismo operar frente a un sector más de la sociedad y sus reivindicaciones, que asumir las reivindicaciones liberadoras de un pueblo.

 

c)        El territorio.

 

La condición de existencia de un pueblo es la relación con un territorio.  Esta es, por ejemplo, una de las cuestiones centrales en la lucha del pueblo palestino.  Así también sucede con vascos, catalanes, montenegrinos, chechenos etc. Esto incluso va más allá del estatuto jurídico en el que se considera al territorio: independiente, parte de otro estado, ocupado, etc. En el caso del territorio mapuche, la sociedad chilena se niega a la sola idea de plantearse la existencia de un territorio.

 

Sin embargo, en la larga lucha contra la Corona española, el pueblo mapuche logró fijar los límites de este territorio.  En el pacto de Killin (enero de 1641) la corona española reconoció que desde el río Bio Bio al sur se consideraba territorio del pueblo mapuche.  Pacto que funcionó de tal manera que incluso existió un estatuto especial que normaba las relaciones entre súbditos de la corona con el pueblo mapuche dentro de esos límites y se establecieron formas muy activas de comercios entre naciones soberanas.  El pacto de Killin, fue ratificado en los parlamentos de negrete del años 1883  y del parlamento de Tapihue del años de 1825 y no ha sido superado por ningún otro instrumento internacional. Solo el Estado chileno, mediante el uso de la fuerza militar, en la segunda mitad del siglo XIX, inmediatamente después de la guerra del salitre, rompió esta frontera y asimiló el territorio a la república permitiendo así el desarrollo de un naciente capitalismo criollo.

 

Entonces, nuestra propuesta es que el territorio mapuche, independientemente del estatuto jurídico en el que se exprese, es desde el río Bio Bio al sur. Tal es una definición que debemos madurar en el Partido, convencernos de ella y ser educadores de la sociedad chilena, partiendo del mundo democrático y progresista.

 

d)        La autonomía y autodeterminación.

 

En consecuencia con las definiciones anteriores, si consideramos que estamos hablando de un pueblo, que este solo se entiende en un territorio, entonces, de acuerdo a nuestras concepciones, un pueblo tiene derecho a su autonomía y autodeterminación.

 

El debate entre asimilación y autonomía tiene carácter histórico.  Enemigos y amigos, detractores y defensores de la causa mapuche se han dividido y se dividen y toman partido frente a esto.  Lo mismo ha ocurrido y ocurre en el movimiento mapuche; han existido y existen organizaciones y dirigentes del movimiento mapuche que, en realidad, han estado o están por la asimilación.

 

En este debate, de larga data, los comunistas, por el tipo de sociedad a la que aspiramos, estamos por la autodeterminación de los pueblos.  Por lo tanto consideramos que la autonomía y la autodeterminación es una aspiración legítima del movimiento mapuche.

 

Esto tiene expresión en que aspiramos a que en una nueva constitución democrática,  que nazca de una asamblea constituyente, se defina a Chile como un país plurinacional.

 

Sin duda este es un tema que en la sociedad chilena, más aún cuando la conciencia democrática y progresista está aún debilitada, la sola mención de los conceptos de autonomía y autodeterminación para el pueblo mapuche, genera un debate fuerte y marcado por varios prejuicios. Incluso en la izquierda y el propio partido esto presenta más de un rechazo a priori. Para que hablar del aparato de poder. 

 

Preguntas como ¿Se trata de dividir el territorio nacional? ¿De un estado dentro de otro estado? ¿De que manera se va a expresar la autodeterminación?  Lo cierto es que este es un debate necesario del cual debemos participar a partir de una toma de posición y esta toma de posición no debería ser otro que nuestra actitud de respaldo a la autonomía y autodeterminación de los pueblos.

 

e)        El Partido Comunista, es y se debe ser parte de las demandas del pueblo mapuche.

 

En sectores del movimiento mapuche hay quienes incorporan al P.C. como un aliado, agregando en algunos casos el concepto de estratégico.  Ya eso, frente a los rasgos de apoliticismo y anticomunismo existentes, es un buen avance.  Sin embargo desde nuestra percepción, nos sentimos plenamente parte de las aspiraciones del pueblo mapuche, las hacemos nuestras, son parte de nuestra concepción democrática y socialista que imaginamos.  No nos sentimos colaborando solamente desde fuera, debemos considerarnos parte de esta lucha.

 

Hoy día nuestro deber es el de hacer crecer la influencia y la presencia del Partido en el Pueblo mapuche. Estamos dotados de mayores y, creemos, mejores definiciones políticas e ideológicas, pero esto debe convertirse en presencia orgánica extendida en las comunidades y entre los mapuche que viven en las ciudades.  El partido debe basificarse en el territorio mapuche, asegurando su crecimiento.

 

f)          Nuestra relación con el movimiento mapuche.

 

Entendemos que el movimiento mapuche es diverso, incluso por características históricas y culturales. Es común que sectores de la sociedad chilena, que apoyan las reivindicaciones del pueblo mapuche, se abandericen con un sector del movimiento y asuman que este es expresión de todo el pueblo; también hay organizaciones y dirigentes mapuche que tienen la tendencia a presentarse como los únicos y verdaderos representantes de las aspiraciones de su pueblo.  Ciertamente eso forma parte de la necesaria lucha por la hegemonía, pero para quienes tenemos la obligación de entender los fenómenos, debemos conocer el papel que cada actor juega, desde el punto de vista político e ideológico y desde el punto de vista del proyecto que impulsa; no en un sentido sectario y auto referente, sino que, precisamente, para impulsar políticas de alianza útiles.    

 

Nuestro aporte debe ser, más que lograr la unidad orgánica, contribuir a la unidad de acción del movimiento mapuche.

 

En el actual cuadro hay varios sectores con los cuales podemos coincidir en plataformas, realizar acciones comunes e incluso llegar a acuerdos políticos de alguna envergadura.  Nos referimos a organizaciones que han ido agrupando comunidades en determinados sectores como el Consejo de lonko del Pikun Huilli Mapu o el consejo territorial lafkenche del lago Budi que es parte de la Identidad Lafkenche con quienes también podemos avanzar en acuerdos.

 

Después hay algunas organizaciones que, tal como la Identidad Lafkenche, tienen carácter más nacional. En eso ya existen buenos contactos con la Meli Wixan Mapu, que, en lo principal, agrupa a mapuche urbanos de Santiago. También se deben mantener los vínculos y contactos con organizaciones como Xeng Xeng.

 

Otro punto de encuentro natural es el que establezcamos con las comunidades y organizaciones que enfrentan conflictos concretos, sin pasar por la aduana de quienes pretenden adueñarse de los conflictos en curso. Está la situación de los presos políticos mapuche donde debemos desarrollar más iniciativa, lo que ocurre en el Lago Lleu Lleu que incluso motiva la presencia de la armada en el territorio, el aeropuerto en Quepe, la situación de Lican Ray y cientos de otros conflictos en desarrollo.  El rol nuestro es coordinar la acción de estos conflictos, potenciarlos desde el punto de vista de acciones comunes.  En ello está la posibilidad de generar convergencia.

 

En cuanto a la Coordinadora Arauco Malleco, más que establecer una política de alianzas con ellos, debemos avanzar en contactar a sectores que aparecen bajo su influencia (comunidades y dirigentes).  La CAM es una estructura muy marcada por el anticomunismo y por una propuesta de acción que no siempre termina fortaleciendo al movimiento mapuche.

 

Este último tiempo apareció en escena el Partido Político Mapuche.  Queremos decir que, de partida, no concordamos con este concepto. En el pueblo mapuche, como es lógico en cualquier pueblo, hay distintas tomas de posición política e ideológica, no existe una homogeneidad,  lo que si hay es acuerdo en algunas reivindicaciones históricas comunes, pero cada sector político mapuche tiene una visión particular de que tipo de sociedad pretenden para su pueblo.  Esta diversidad es natural y propia de cada pueblo y es positiva.  Pero esta misma diversidad descarta el concepto de un “Partido Político Mapuche”.  De hecho, en el recién formado “Partido Mapuche”, hay definiciones políticas que van desde posturas cercanas a la D.C. hasta la Socialdemocracia.  Más allá de este necesario análisis, hay que decir que, con quienes componen este partido, se puede y se debe mantener una muy buena relación política y lograr distintos tipos de acuerdo.

 

g)        Chile País Plurinacional.

 

Por un largo tiempo la consigna del reconocimiento constitucional, ha  sido asumida por importantes sectores del movimiento mapuche.  Sin embargo necesitamos precisar qué entendemos por reconocimiento constitucional. Lo que se está planteando a nivel de gobierno es un reconocimiento reducido, formal, a lo mas culturalista, donde se omiten las cuestiones centrales como los derechos básicos de autonomía y autodeterminación y territorio.

 

En efecto, la actual constitución pinochetista, es un pilar casi inamovible del actual modelo de desarrollo capitalista.  En marcos de esta constitución, pudiera llegar a darse algún tipo de reconocimiento constitucional que sería, en último término, una formalidad que en nada cambiaría la situación de los pueblos originarios.

 

Nosotros consideramos que el reconocimiento constitucional está ligado a una cuestión de fondo la cual debe pasar por una nueva constitución democrática que declare a Chile como un país plurinacional.

 

h)        La Asamblea Nacional Mapuche de Izquierda: Una propuesta de construcción política del pueblo mapuche.

 

La diversidad de organizaciones que cruzan el movimiento mapuche, tienen que ver, en última instancia, con diversas propuestas políticas respecto de la lucha liberadora.  Algunas de estas expresiones, manifiestan abiertamente su posición política, en tanto otras las ocultan y se protegen con un reaccionario apoliticismo.

 

Después de perder toda nuestra influencia en ADMAPU y que este quedara en manos de un Santos Millao que abandona la política del partido y se suma a la posición de la concertación, surgió la necesidad de comenzar a dar cuerpo a un organismo de carácter político social que fuera capaz  de expresar y contener una propuesta progresista y de izquierda capaz de interpretar a muchos sectores y de ser un aporte a la unidad de acción del movimiento mapuche.

 

Así surgió la Asamblea Mapuche de Izquierda, la que hoy ha logrado convertirse en un referente político cada vez más escuchado, pero que necesita basificarse y extenderse con mayor presencia orgánica y política y con mayor influencia en el desarrollo de la lucha.

 

En la Izquierda Mapuche se incorporan todos aquellos mapuche que estén por luchar contra el sistema desde una organización con una definición política clara.  En la izquierda Mapuche pueden participar peñi y lamgen de distintas organizaciones sin que sea obligatorio renunciar a ellas.

 

La construcción de estos elementos políticos ha sido fruto de reiterados esfuerzos por ir avanzando en un terreno nada fácil.  Sin embargo es necesario que el Partido realice un debate que permita ponernos de acuerdo en estos u otros elementos políticos que nos permitan desarrollar una sola concepción política para permitir operar con los criterios básicos de un partido como el nuestro: La unidad de acción y la dirección única.  La falta de intercambio y cierta ausencia de mecanismos de dirección, han sido y son freno para un mejor desempeño del Partido en el plano de la lucha del pueblo mapuche.

 

Esta formulación política, particularmente lo que tiene que ver con la comprensión de que estamos frente a la lucha de un pueblo, la autonomía y autodeterminación y el tema de territorio han venido madurando en el Partido.  Un punto de salto fue la campaña presidencial de Gladys Marín en 1999, que es cuando por primera vez se expresan públicamente y se hacen parte evidente de una propuesta programática de la izquierda y el Partido.  Además es primera vez que  una candidatura presidencial, cualquiera sea su orientación política, expresa, así de claro, una posición respecto del pueblo mapuche. Más tarde, en la última elección presidencial, en la propuesta programática del Juntos Podemos Más se puso en el centro la idea de que Chile debe ser un país plurinacional.

 

También es necesario decir que estas aspiraciones del pueblo mapuche es muy difícil, tremendamente difícil, que tengan solución en marcos de esta etapa del capitalismo. El neoliberalismo necesita estados nacionales débiles frente a su propia expansión pero fuertes para controlar y someter cualquier expresión popular y/o democrática que pretenda oponérsele.  Por eso entendemos la lucha del pueblo mapuche ligada a los grandes objetivos de la revolución democrática.  Hay que decir que en muchos sectores del movimiento mapuche se hace más clara la necesidad de vincular su lucha con los objetivos antineoliberales.

  

LA ACTUALIDAD: UNA REAFIRMACIÓN DE LAS POLITICAS DE DOMINACION.

 

Hoy día, después de 17 años de gobierno de la concertación, no se ve ningún signo  o voluntad de solución a las demandas del pueblo mapuche. Más bien estamos frente a una reafirmación y desarrollo de las políticas de dominación, de usurpación, de agresión y de ocupación del territorio mapuche.

 

El acuerdo de Nueva Imperial, logrado entre casi todas las organizaciones mapuche relevantes (menos el Consejo de Todas las Tierras) y el entonces candidato Patricio Aylwin, no pasó de ser una maniobra de campaña para asegurar una cierta adhesión electoral e intentar controlar al movimiento mapuche e impedir que este continuara con su actitud de movilización por sus reivindicaciones.  Ciertamente los términos del acuerdo tienen aspectos rescatables, el asunto radica en como este fue utilizado para la cooptación de una parte, importante, del movimiento mapuche, para buscar la neutralización momentánea de este.

 

La Ley Indígena 19.253, fue resultado de un debate amplio con mucha participación de los pueblos originarios; de allí resultó una propuesta  de cuerpo legal muy interesante.  Sin embargo la aprobación en el Parlamento de la Ley significó modificaciones de fondo que le quitaron elementos esenciales como el tema de reconocimiento de territorio y derechos políticos; además de la Ley no tiene rango constitucional y se ve en desmedro respecto de las regulaciones sobre derecho a la propiedad privada, la leyes sobre energía y otras.

 

La constante de la concertación ha sido el desconocimiento de los tratados y obligaciones internacionales.  Es así como Chile aún no ratifica el convenio 169 de la OIT sobre pueblos indígenas. Tampoco Chile se ha hecho parte de la Declaración de la Naciones Unidas sobre los derechos de los pueblos indígenas de Junio de 2006, la que, entre otras cosas plantea:

 

“… todas las doctrinas, políticas y prácticas basadas en la superioridad de determinados pueblos o personas o que la propugnan aduciendo razones de origen nacional o diferencias raciales, religiosas, étnicas o culturales son racistas, científicamente falsas, jurídicamente inválidas, moralmente condenables y socialmente injustas…”

 

Esta declaración reconoce “… la urgente necesidad de  respetar y promover los derechos de los pueblos indígenas afirmados en tratados, acuerdos y otros arreglos constructivos con los Estado…”

 

La declaración, en su artículo 3 plantea que:

 “Los pueblos indígenas, al ejercer su derecho de libre determinación, tienen derecho a la autonomía o el autogobierno en las cuestiones relacionadas con sus asuntos internos y locales, así como los medios para financiar sus funciones autónomas” 

El desconocimiento de estos tratados y acuerdos internacionales, tienen que ver con el compromiso del estado y el gobierno chileno que favorece la instalación de las empresas forestales en el territorio mapuche.  El movimiento mapuche, sus reivindicaciones y movilizaciones ponen en riesgo el desarrollo acelerado del modelo en este espacio.  De allí es que se busca acallar estas reivindicaciones y para eso se recurre a la criminalización de las demandas, movilizaciones y organizaciones; se lleva el conflicto al terreno judicial.  En este sentido es bueno tener a la vista la declaración que la dirección del Partido emitió ante las reiterativas acciones represivas en contra de de comunidades y dirigentes mapuches en el último tiempo:

 “Todo indica que nos encontramos ante una nueva y fuerte ofensiva de represión contra el movimiento mapuche, que levanta sus legítimas demandas, por parte de del Estado chileno que privilegia la dinámica de la confrontación en vez de abrir espacios reales de diálogo y de una vez por todas hacerse parte de los tratados internacionales que obliga al Estado a hacer prevalecer el reconocimiento de los pueblos indígenas y el respeto a sus derechos humanos.Llama la atención que las fiscalías y los fiscales se conviertan en una especie de poder sin control dedicado a perseguir, de manera sistemática, cualquier expresión de movilización del pueblo mapuche, vinculándolas con actos violentistas, cuando no terroristas.  Las fiscalías y los fiscales son, hoy por hoy, la punta de lanza contra el movimiento mapuche.            En contrapartida, consideramos que la Defensoría Pública se limita a realizar trámites formales; los que en honrosas y contadas ocasiones terminan protegiendo a los imputados mapuches.  Es abismante la desproporción de medios entre las fiscalías y los defensores, lo que, para especialistas en el tema, hace que en estos casos no se preserve el concepto de ‘igualdad de armas’, característica propia de un juicio justo.Este accionar represivo e incluso violento de parte de de las fiscalías y, debemos agregar, de carabineros, se contrapone a lo manifestado por la presidenta Bachelet cuando, en plena campaña de segunda vuelta, manifestó su disposición a dar pasos que resuelvan la situación de conflicto en el territorio mapuche.  Tenemos derecho a pensar que estamos frente a un flagrante intento de imponer una determinada política desde ciertos poderes.Es necesario que de manera inmediata se termine con la situación de cerco policial de las comunidades de Ercilla y otros lugares.  Desde la autoridad política debe haber una disposición real de diálogo y terminar con la dinámica de la confrontación, de la criminalización y judicialización del conflicto que se vive en territorio mapuche, a la que contribuye la subsecretaría de gobierno, en particular el señor Felipe Harboe, quien con sus expresiones exacerba las expresiones racistas de quienes atentan contra los legítimos derechos de los pueblo mapuche.

Expresamos nuestra solidaridad con los dirigentes detenidos, quienes más allá de los caminos escogidos, se deben considerar como prisioneros políticos de un Estado que se niega a escuchar las demandas de fondo de un pueblo. (Declaración del P.C. “El Siglo Nº 9401 del 23 al 29 de marzo. Pag.15)

 

En síntesis,  desde el Estado y el gobierno chileno, el enfoque apunta a resolver el conflicto en el territorio mapuche mediante el aplastamiento de cualquier resistencia.  En términos gruesos, tal es el camino escogido.

  

UNA PLATAFORMA PARA LA UNIDAD DE ACCION

 

Todas las definiciones anteriores deben expresarse en el desarrollo de una plataforma de lucha que ponga en acción las ideas, las definiciones y políticas resueltas.  Es necesario que esta reunión ponga mucha atención en la implementación, en la puesta en práctica real de esta plataforma.  Las ideas centrales para esta plataforma son las siguientes:

 

a)      Fuera las forestales del territorio Mapuche.

b)      Libertad a los presos políticos mapuche.

c)      Fin a la aplicación de la Ley Antiterrorista en las causas que son parte del conflicto en el territorio mapuche.

d)      Terminar con el cerco policial a algunas comunidades y con la presencia de fuerzas militares en el lago Lleu Lleu.

e)      Exigir que el Gobierno de Chile ratifique os acuerdos y tratados internacionales, en particular el convenio 169 de la OIT, y que asuma las orientaciones y definiciones de estos instrumentos internacionales para su política respecto de los pueblos originarios.

f)        Defensa del territorio mapuche contra las agresiones medio ambientales: contaminación del borde costero, contaminación de las aguas, instalación de vertederos en comunidades mapuches, defensa del bosque nativo, etc.

g)      Solución a las demandas de tierras, considerando las peticiones de las comunidades.

h)      Establecer espacios reales  de dialogo con todos los actores del movimiento mapuche sobre los temas políticos que es necesario resolver.

   

LOS DESAFIOS MÁS URGENTES.

 

Es necesario concentrar nuestros esfuerzos en algunas direcciones comunes y que son más urgentes.

 

El fortalecimiento de la Asamblea Nacional de Izquierda Mapuche.  La idea es realizar una Asamblea Nacional de este organismo en la segunda semana de mayo.  En esta asamblea deben participar delegaciones de todas partes del país y allí se verán las tareas a desarrollar en el próximo periodo.

 

Es necesario avanzar en la coordinación de los conflictos que se desarrollan en muchos lugares del territorio mapuche simultáneamente.  Es posible desarrollar plataformas y petitorios comunes  uniendo todos los problemas que a diario se manifiestan.  Aquí es donde hay que ser capaces de unir las grandes demandas con aquellas que afectan la vida cotidiana de las comunidades, entendiendo que, en último término, todas tienen la misma raíz.

 

En esta ocasión queremos presentar al debate la propuesta de estudiar la posible candidatura de un compañero nuestro como consejero de CONADI.  Hasta ahora nuestra postura ha sido no favorable a esto por razones que tienen que ver con la necesidad de que la Izquierda Mapuche y el propio partido marcaran la diferencia y la independencia respecto de las políticas del sistema y de dejar claro que la CONADI es un organismo de gobierno para aplicar sus políticas y no un órgano donde esté representado el movimiento mapuche.

 

Tal realidad permanece.  Sin embargo, hoy día hay nuevas condiciones que nos permiten decir que podemos utilizar el espacio de la candidatura, primero, y la posible consejería después, para exponer desde una tribuna más amplia, la propuesta alternativa.  Sectores importantes del pueblo mapuche, quizá con menor desarrollo de su conciencia, pero por eso mismo en disputa, son presa de la acción interesada de consejeros pro sistema, la posibilidad de contar con un consejero contrario al sistema, nos permitirá contar con una herramienta más para la disputa de las conciencias. Además el contar con un posible consejero Ayudará conocer desde adentro el manejo fraudulento de recursos, especialmente del fondo de tierras y establecer una denuncia más precisa, además de canalizar y orientar las diversas soluciones a las peticiones de las comunidades. No podemos negarnos a la disputa de espacios en todos los ámbitos de la lucha útiles par el cumplimiento de nuestros objetivos, incluso en un espacio como este aparato estatal, tenemos definiciones políticas claras, un prestigio ganado en el movimiento mapuche y la necesidad de lograr mayores herramientas para la lucha.  Este es un asunto que debemos debatir de manera concienzuda y llegar a conclusiones pronto.  Hay que entender que el tener un consejero no es un asunto central de nuestra política, la movilización de masas sigue siendo lo fundamental, sin embargo la existencia de un probable consejero nuestro la vemos, precisamente, como un aporte a esto. Las elecciones de consejero son en Octubre de este año.

 

Otro asunto de mucha importancia y en el que estamos en deuda, es la necesidad de debatir sobre la propuesta económica del pueblo mapuche.  Tomamos lo acordado por el Primer Congreso de la Izquierda Mapuche como inicio de este debate que no puede seguir esperando:

 

Sobre la base de contar con la tierra necesaria, tenemos que desarrollar nuestra propuesta de desarrollo económico, basada en nuestra cosmovisión.  Tal propuesta debe partir de planes debidamente sustentados por un apoyo estatal no invasivo, sino respetuoso de nuestras decisiones que recupero cultivos tradicionales y necesarios para nuestra dieta alimenticia que nos permita participar de manera provechosa en los procesos comerciales del conjunto de nuestra sociedad.  Para nosotros el desarrollo de formas de asociatividad propia de nuestra cultura, es vital dentro de cualquier sistema económico que implementemos” (Informe al Primer Congreso Constituyente de los Mapuche de Izquierda)

 

Hay que tener capacidad de tomar contacto con distintos actores del movimiento mapuche.  La existencia de la Asamblea de Izquierda Mapuche no debe ser motivo de encerrarnos en nosotros mismos, por el contrario, debe servir para vincularnos e interactuar de manera fluida con todos aquellos con los que compartamos objetivos similares y también debe ser un instrumento para la disputa con aquellos sectores que plantean una propuesta asimilacionista.

 

Finalmente, es necesario que el conjunto del Partido asuma  esta política y orientaciones, la incorpore a la discusión y a su quehacer. La situación del pueblo mapuche, su lucha es un asunto que también compete a los no mapuche, especialmente a quienes compartimos sus demandas.

        

Temuco 31de marzo de 2007