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Biografia Antonio Gramsci

           

          BIOGRAFIA ANTONIO GRAMSCI  

Antonio Gramsci nació en Cerdeña, en 1891, en el seno de una familia pequeño-burguesa. La familia Gramsci, padre, madre y seis hermanos, vivió en la penuria económica, cosa que marcó a Antonio para siempre.

De físico débil, sin embargo su inteligencia era bien despierta desde chico, desde joven, robusta, como lo demostrará su producción literaria, a la que luego naturalmente aludiremos.  Terminados sus estudios secundarios, allí en la isla de Cerdeña, zona humilde, se inscribió en la Universidad de Turín, donde tuvo ocasión de conocer a Palmiro Togliatti, quien sería el gran dirigente del Partido Comunista después de la Segunda Guerra Mundial.

Al tiempo que transcurre su vida en la Universidad, se va formando una mentalidad revolucionaria Poco a poco  Italia se estaba industrializando. Milán se iba convirtiendo en un gran centro industrial y desde 1899 funcionaba en Turín la fábrica Fiat, constituyéndose esa ciudad en el centro del naciente proletariado organizado, el proletariado italiano.  

En 1914, el año del comienzo de la Primera Guerra Mundial, se inscribe Gramsci en el Partido Socialista, comenzando entonces su labor periodística. Escribe diversos artículos, a lo largo de dos o tres años. Sin embargo él se siente incómodo en el Partido Socialista. Frente a los dos viejos Partidos agotados –liberales y socialistas – y a  dos Partidos nuevos, el Partido Popular y el Fascismo, Gramsci fue perdiendo confianza en el socialismo histórico, y así, hacia fines de 1920, firmó un manifiesto que recoge las ideas de una fracción disidente del Partido Socialista, la fracción comunista.

Y de este modo nace el Partido Comunista Italiano el 21 de Enero de 1921, siendo Gramsci miembro del Comité Central y al mismo tiempo director de su periódico, L’Ordine Nuevo.

En 1922 Gramsci es elegido como delegado italiano en el Tercer Congreso del Komitern que se celebra en Moscú, y allí tiene ocasión de conocer muy íntimamente a Lenin que contaba a la sazón 54 años, si bien ya estaba, en ese momento, gravemente enfermo. También conoce a otros dirigentes, entre ellos a Stalin y Trotsky  
  Gramsci en Rusia vive algunos años, y durante ese lapso, en 1922, conoce a Julia Schucht, una concertista de origen alemán, con la cual se casa. Con la intención de trabajar en esta Internacional Comunista que se está consolidando, en 1923 Gramsci se traslada a Viena.  

En 1924 vuelve a Italia porque hay elecciones generales, en las cuales el Fascismo obtiene mayoría, siendo elegido diputado por el Partido Comunista Italiano. Tenía 33 años. Allí, en la Cámara, se muestra como un hombre inteligente, mantiene debates, especialmente con los fascistas, e incluso con el mismo Mussolini, que a veces asistía a las reuniones de la CámaraPoco a poco Gramsci se fue dando cuenta de que su situación en la Italia fascista se hacía cada vez más comprometida, y despachó a su mujer a Rusia, y él se dispuso a afrontar las consecuencias de sus actividades revolucionarias. En 1926 Gramsci es detenido, acusado de incitación al odio de clases, de instigación a la guerra civil y otros cargos. Dos años después es condenado a 20 años de cárcel.

Recluido en la celda en 1929 comienza a escribir, en cuadernos escolares, reflexiones sobre la vida cívica italiana y la estrategia política que a su juicio había que seguir en la presente coyuntura. Luego de cuatro años de prisión, su salud, siempre endeble, se deterioró considerablemente.

Tras un amago de tuberculosis, y ulteriores complicaciones, murió en una clínica de Roma, siempre en calidad de detenido, el 27 de abril de 1937, es decir, hace precisamente 70 años. La mujer de Gramsci, Julia, y sus hijos,  Delio y Giuliano, a quienes nunca llegó a conocer–, vivieron en la URSS. Delio llegó a ser coronel de la marina soviética y Giuliano  violinista en una orquesta de música clásica. Un hijo de Giuliano, o sea, nieto de Gramsci, se llama, como el abuelo, Antonio Gramsci. La tumba de Gramsci se encuentra en Roma, en el cementerio protestante o agnóstico, contiguo a la Puerta de San Pablo.  

Digamos algo ahora acerca de su obra escrita antes de entrar a exponer su pensamiento mismo. Gramsci jamás publicó libro alguno.  Desde 1914 a 1926 sus escritos se reducen a artículos y colaboraciones en periódicos y revistas, y desde 1929 a 1937, ya en la cárcel lo autorizaron para tener cuadernos, y en ellos –más de cincuenta – fue escribiendo, sobre la base de revistas que los guardianes le permitían leer, las revistas de actualidad italiana  fue escribiendo reflexiones breves, que luego de su muerte se publicarían bajo el nombre de Quaderni del Carcere, apuntes sobre temas muy diversos, completamente independientes entre sí, ensamblados sólo por la línea de fondo de su pensamiento, a saber, el papel de los intelectuales en la sociedad.   Ese fue su gran tema,  el lugar del intelectual en el conjunto de la sociedad y en lo que se refiere a la toma del poder político.

Asimismo escribió desde la cárcel numerosísimas cartas a su mujer, a sus amigos, e incluso a sus hijitos, donde les enseña por ejemplo el modo como deben estudiar la literatura, la historia, etc… Son cartas muy conmovedoras; en algunas se muestra derribado por la enfermedad, por la prolongada prisión, en otras se manifiesta exaltado. Estas cartas serían luego publicadas bajo el nombre de Lettere del Carcere, cartas de la cárcel. Así que tiene esas dos obras: Quaderni del Carcere y Lettere del Carcere.  

Su labor intelectual más importante se encuentra en los Quaderni, que pasaron a ser un documento central para el pensamiento y la estrategia política del Partido Comunista Italiano. Tras la Segunda Guerra Mundial, un grupo de comunistas italianos dirigidos por Togliatti, secretario del Partido, se abocó a la sistematización temática de los 50 Cuadernos, en seis volúmenes publicados entre 1948 y 1951 por editorial Einaudi. Luego se publicó otra gran edición en 1975, preparada por el Instituto Gramsciano, dependiente del Partido Comunista, esta vez siguiendo el orden cronológico.  

La obra de Gramsci no reviste sólo un interés teórico, cual si lo estudiáramos como a un filósofo, dentro de la historia de la filosofía. Más allá de un sistema terminado, que no lo tiene, o de un recetario político, que en vano buscaríamos en sus escritos, Gramsci ofrece una reflexión aguda sobre las posibilidades  del marxismo, pero en el interior de una sociedad latina, europea, occidental.  Para el comunismo italiano su obra representa el modo de introducir el materialismo histórico en la vida de un país marcado por una profunda tradición cultural. Y en este sentido algunos consideran a Gramsci como el traductor al italiano de Lenin.