CUARTA DEMANDA: Propuesta sobre Medio Ambiente del PC

Propuesta de Discusión de la Política Ambiental del Partido Comunista de Chile  

A diario somos espectadores de los cambios que en nuestro medio se producen. Desde la basura en las calles al calentamiento global, los patrones de consumo y los modos de producción, sin duda permiten explicar en gran parte, la actual situación relacionada con la depredación de la que ha sido objeto el medio ambiente global. Si bien el ser humano desde milenios ha hecho uso de los recursos naturales que su medio le posibilitó, lo cierto es que a partir de la revolución industrial se intensificaron los procesos de extracción de materia prima y se industrializó la producción apoyada en el uso de energía inanimada.

No obstante, el aporte para la humanidad de los avances en el conocimiento y desarrollo de tecnologías que significó la revolución industrial, es preciso reconocer que también los modelos capitalistas se nutrieron de la producción en serie, bajando los costos de ésta, aumentando dicha producción, y masificando el consumo de bienes.

a acumulación de riquezas es entonces articulada con la progresiva generación de nuevas necesidades de consumo. Los importantes requerimientos de recursos naturales que generan dichos patrones de consumo junto con medios de producción que generan contaminación de toda clase, son directamente responsables de la deforestación de parte importante de la Amazonía, de la sobreexplotación de los suelos para monocultivos, de la contaminación por sedimentación o riles de los cursos de agua, y de las emanaciones de gases de efecto invernadero a la atmósfera, entre otros. En esta dirección, el último informe del Grupo Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) es decidor, pues señala una clara incidencia de origen antrópica en el calentamiento global que se ha registrado en estas últimas décadas, y precisa que las emanaciones de gases de efecto invernadero serían entonces un factor determinante en la explicación del cambio climático del planeta. También sostiene que las latitudes medias del hemisferio Norte ha sido donde se han evidenciado mayormente los impactos del cambio climático. 

Otro elemento importante en estas consideraciones, lo constituye la dependencia del primer mundo con los países subdesarrollados cuya función dentro de la globalización hegemónica del capitalismo es precisamente la de abastecer de materias primas junto con la disminución de los costos de producción a costa de indignas condiciones laborales para los trabajadoras y trabajadores. Asimismo, ya han acabado con gran parte de sus recursos y ven en nuestros países la posibilidad de extraerlos, no importando cuales sean los costos sociales, económicos y ambientales para el tercer mundo. Ya los impactos generados por la sobreexplotación de los recursos naturales y la contaminación del aire, se pueden observar en la pérdida de masa glaciar, pérdida de suelos para cultivo, pérdida de biodiversidad, que en un mediano plazo pueden acentuar el problema de la disponibilidad del recurso hídrico para todo uso, del avance de los procesos de desertificación, de la disponibilidad alimentaria, entre otros. En este orden de cosas, el tema medio ambiental es un elemento más que se incorpora a la lógica del mercado como un elemento transable, así como la mano de obra, la educación, la salud, etc., respondiendo al modelo neoliberal que antepone el beneficio económico por sobre la armonía social, natural y de los equilibrios ecológicos. En tal sentido, la crisis medioambiental que amenaza la vida de la especie humana, es una manifestación inequívoca de la irracionalidad del modelo neoliberal, lo que deja en evidencia las profundas contradicciones de éste en relación con el medio. En Chile los impactos en el medio ambiente responden también a la lógica del modelo económico imperante. Asimismo, la derecha dejó amarrado un marco jurídico que favorece las inversiones extranjeras, y de los grandes grupos económicos nacionales, que consecuentemente, encuentran excelentes condiciones para sus negocios puesto que las normas ambientales, junto con condiciones laborales, ambas flexibles a las necesidades del gran empresariado, permite hacerlos ampliamente rentables, bajando costos de producción y mejorando la misma, situación que en países desarrollados no podrían reproducir.

Ahora bien, la concertación es también quién ha administrado el modelo neoliberal y legitimado dicho marco jurídico heredado de la dictadura militar. Dicho marco jurídico nacional es el que permite el deterioro ambiental, expresado en estos días a través de la legislación e institución ambiental, las que responden a los intereses del gran empresariado nacional y trasnacional, entregando todas las posibilidades para que operen y abusen de los recursos naturales de todos los chilenos, bajo el amparo legal del “que contamina, paga”. La política ambiental de Chile provoca perjudiciales efectos en la biodiversidad y en el funcionamiento de los sistemas naturales. Por ejemplo, un falso impuesto específico a la minería que se presenta como royalty aún cuando no lo es, permite que el cobre sea sobre-explotado; la reducción de la biomasa marina producto de una ley de pesca pro-industrial; la tala ilegal de bosques endémicos y el exponencial crecimiento de la producción de monocultivos que acrecienta al desertificación y degradación de suelos; la contaminación de reservas naturales protegidas; los efectos de las industrias químicas y de celulosas; plantas de tratamiento de aguas en medio de poblaciones; desarrollo de proyectos mineros a los que no se establecen regulaciones finitas en su planificación y proyección; la falta de planificación urbana y la desafectación de suelos agrícolas; la contaminación radioeléctrica en zonas urbanas, producto de antenas (celulares y/o transmisión); la entrega de los derechos de agua a empresas privadas, perdiendo con esto la soberanía sobre este recurso estratégico; las consecuencias del monocultivo marino y las salmoneras en el sur de nuestro país, entre otros. 

Parte importante de la crisis ambiental, social, cultural y económica que enfrenta Chile, es la Constitución Política de 1980, que cambia su carácter social por el de subsidiario, abriéndole camino al lucro y a la desregulación nacional. Por ejemplo, en el tema del agua, más allá del mercado del agua y sus respectivos derechos, el Código de Agua que nace luego de dicha Constitución, define este recurso como un “bien nacional de uso público” y como “bien económico”, por lo tanto, transable en el mercado y adjudicable a los poderes económicos nacionales y transnacionales, situación que nos obliga a exigir la Renacionalización de este elemento vital, ya que es un recurso estratégico en la perspectiva ambiental y energética nacional. Estos problemas, que entre otros tantos se desencadenan a escala nacional, dejan de manifiesto y en evidencia la pérdida del patrimonio ambiental y el fracaso de la institucionalidad ambiental chilena, lo que nos insta a establecer el debate sobre una nueva institución ambiental que realmente funcione y opere de manera científico-técnica, y que tenga atribuciones fiscalizadoras y sancionadoras, dándole un carácter distinto a lo que actualmente es la CONAMA, acabando con el fuerte choque de intereses que existe al tratar el tema medioambiental y el crecimiento económico, ya que ésta es funcionalmente política y condescendiente con los intereses empresariales y del gobierno de turno. El Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA), por su parte, es "el principal instrumento de gestión ambiental de carácter preventivo", este sistema que rige bajo la Ley Nº 19.300 Sobre Bases para el Medio Ambiente, se ha visto relativizado, transformándose en un instrumento permisivo para la inversión privada (principalmente), donde los empresarios han incorporado las multas por daños al medio ambiente, como costos de producción, lo que explica las aberraciones ambientales ocurridas bajo esta ley. Además, encontramos que ministerios y servicios sectoriales, que en la práctica diseñan e implementan la política ambiental, tienen incentivos de promoción y fomento: por ejemplo, el Ministro de Vivienda es evaluado por el número de viviendas que construye y no hay incentivo para el urbanismo; al Ministerio de Agricultura se le califica por las mayores exportaciones agrícolas y no hay estímulos para limitar la degradación de suelos; la Subsecretaría de Pesca es evaluada por las exportaciones pesqueras y no por la conservación de los recursos marinos, etc.

Situación que agrava aún más el desempeño de la legislación y de la institucionalidad ambiental existente. Debemos estar conscientes de la urgencia de generar plataformas políticas y técnicas en el orden ambiental y energético, en tanto se trata de un tema preponderante. Lo anterior, en virtud de que, principalmente, nuestra calidad de vida se ve mermada por las políticas neoliberales aplicadas por los sucesivos gobiernos de la concertación y quienes administran el poder, entregándoles todas las posibilidades de obrar por sobre medio ambiente a los grupos económicos. Lo anterior se condice con un parlamento que en su totalidad, representa éstos intereses e impide que las políticas ambientales sean más agudas y eficientes en torno a la protección y conservación del patrimonio natural chileno. Lo anterior, nos exige establecer parámetros distintos para avanzar hacía un desarrollo social, económico, científico, técnico y cultural alternativo en función de las necesidades de nuestro pueblo, ya que decididamente, la política ambiental de un gobierno alternativo y popular, debe estar supeditada a un modelo de desarrollo distinto, que reconozca el real aporte del capital natural a los procesos productivos, siendo acorde a las dinámicas regionales y locales, enfrentando el asunto ambiental desde enfoques ecosistémicos integrales muy relacionados a la economía nacional. 

Chile debe entonces hacerse de elementos que le permita avanzar hacia una sociedad de nuevo tipo, acorde a las necesidades de la mayoría de los habitantes de nuestro país, donde el Estado asume un rol superior al garantizar el resguardo de las necesidades básicas, del patrimonio natural nacional, y un medio ambiente libre de contaminación. Podríamos acordar la siguiente contradicción en este ámbito, Desarrollo Sustentable v/s Neoliberalismo, donde los patrones de consumo definidos por el modelo, impiden que exista sustentabilidad ambiental y económica, y agudizan cada vez más el deterioro del medio ambiente, en función de producir mayores bienes de consumo transables. Dicha contradicción, nos obliga a avanzar en resolver la contradicción del período definida en el XXIII Congreso del Partido Comunista de Chile de Democracia v/s Neoliberalismo, ya que un Estado verdaderamente democrático es el único que puede establecer una nueva forma de relación entre el hombre y la naturaleza. 

De tal manera, es imperioso centrar la discusión en función de la conservación de un  medio ambiente que permita un desarrollo acorde con la sociedad que queremos construir, sin que esta discusión sea sesgada y fundamentalista en lo ecológico, ya que como materialistas, debemos tener claro que si optamos a ser poder con plena autonomía política y económica, necesitaremos intervenir y utilizar las riquezas naturales y materiales para el sostenimiento de éste, pero la intervención que impulsemos debe ser de forma sostenida, racional y generando bajo impacto a los equilibrios naturales. Por otra parte, debemos definir una posición respecto a la nueva institucionalidad ambiental chilena, además de exigir el debate público, abierto y con el conjunto de la ciudadanía, ya que hasta el momento, y como es usual en esta sociedad, la discusión se ha dado a puertas cerradas.

Debemos debatir sobre la propuesta de un Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, con una Contraloría o Superintendencia de Medio Ambiente y Recursos Naturales. Dicho debate, debemos desarrollarlo a la brevedad, ya que de nada sirve nominar a aun ministro de medio ambiente, si no existen definidas las funciones y el marco regulatorio de la institución ambiental. De tal modo, y asumiendo que el agua es un elemento estratégico para la vida cotidiana de nuestro país y la humanidad, no sería inútil plantearse la creación de un Ministerio de los Recursos Hídricos u otro nombre que se estime, pero que apunte en esa dirección.

Así como el cobre es estratégico para la economía y desarrollo nacional, el agua es estratégica para la economía, la vida y la relación de las especies. Debemos profundizar la discusión sobre una legislación ambiental alternativa, definida por una política acorde a los intereses de las mayorías. Por ejemplo, considerar la incorporación de la defensa del medio ambiente como parte del currículo en la enseñanza básica y media; hacer obligatorio los plebiscitos comunales en esta materia; proponer la figura de un defensor público del medio ambiente; crear una institucionalidad que reúna los recursos estatales de los servicios públicos de salud, agricultura, pesca, universidades, etc. Por otra parte, debemos terminar con el estigma que se tiene de la izquierda y los comunistas, de que nos oponemos al “progreso” y “crecimiento”, para ello, establecemos en esta primera etapa táctica de transformación, cuatro elementos centrales para el establecimiento de un Desarrollo Sustentable Ambiental, Económico y Social:

·         Primero, cada inversión debe asegurar la creación de puestos de trabajos dignos, estables, y con sueldos justos.

·         Segundo, debe ser sustentable ambientalmente causando la menor cantidad de impactos posible sobre los ecosistemas.

·         Tercero, debe necesariamente producirse transferencia tecnológica, cosa de avanzar como sociedad hacia un desarrollo técnico que nos permita conquistar la industrialización nacional y acabar con la dependencia tecnológica (se debe fomentar la investigación, para asegurar un buen manejo  en la explotación de los recursos, además de avanzar a la tercera fase exportadora dándole valor agregado a los productos).

·         Cuarto, cada empresa que explote cualquier recurso natural chileno, debe pagar adecuados impuestos y royalty. Entre los elementos que debemos apostar como comunistas para el mejoramiento de la calidad ambiental son:

1.- Exigir una nueva política energética. Para ello debe establecerse un programa eficaz de investigación, desarrollo y aplicación de todo tipo de energías alternativas, estableciendo los conceptos de ahorro y eficiencia energética, y avanzando así, hacía la “Autodeterminación Energética Nacional”, lo que exige al país diversificar su matriz energética relacionando formas convencionales con alternativas.

2.- Recuperar soberanía plena sobre su territorio, sus recursos naturales, tierra, subsuelo, aguas, mar, etc., explotándolos sustentablemente, como una apuesta nacional.

3.- Debemos discutir sobre temas como, la producción forestal, el modelo del mono cultivo y la restauración de suelos degradados; la soberanía alimentaria y el desarrollo de la agroecología; la restauración ecológica nacional; el manejo integrado de cuencas, derechos de aguas y el negocio de la hidroelectricidad; derechos sobre la tierra y el manejo de los recursos naturales; planificación, desarrollo y sustentabilidad urbana, entre otros elementos que el partido junto a la comunidad debe definir. Reconocer los límites en la capacidad de carga de los ecosistemas nacionales y orientar las políticas sobre la base de ese criterio. Cobrar impuestos por la explotación de los recursos naturales (Royalties).

4.- Un órgano ambiental autónomo como una Contraloría del Medio Ambiente con mayores atribuciones, especialmente en la protección y conservación ambiental. Entregar las funciones de fiscalización de los servicios sectoriales hacia este órgano técnico y autónomo. Establecer el Delito Ambiental con responsabilidad penal.

5.- La  utilización de cabildos comunales tendientes a aportar a una propuesta  desde la población de una política medio ambiental.6.- Por último, hay que asumir desde ya, ciertas batallas en las cuales, el partido se debe involucrar con aporte técnico, y contribuyendo con esto a la organización de los grupos ambientalistas -en su mayoría diversamente alternativos- y otros que asumen luchas  incipientes contra los monstruos transnacionales, agregándoles el elemento político de fondo que ellos olvidan.

Cada estructura de partido, debe ser capaz de identificar las problemáticas ambientales que atañen particularmente a su sector, comuna, provincia y región, y al calor de ello organizar y educar a la comunidad afectada. Se necesitan atenuar las inconsistencias en los incentivos de la institucionalidad vigente, tanto en administración ambiental como en los ministerios sectoriales. 

Si Chile sigue destruyendo sus ecosistemas de los cuales depende, seguirá fortaleciéndose la inseguridad social y económica nacional, debemos comprender que los conflictos ambientales establecen problemas político – sociales, dificultades que se reconocen en nuestro país a través de la desigualdad, injusticia y falta de espacios de participación. Por lo tanto, la lucha ambiental es finalmente una lucha política que implica una profunda trasformación a nuestros patrones sociales, culturales, económicos, tecnológicos, de producción y consumo.  P

or último, el trabajo de los militantes en esta área, debiese apuntar entre otras cosas en:

·         Acercar a la comunidad,  los problemas ambientales que se presentan en nuestro país y su entorno más cercano. Es decir, “cotidianizar” la problemática ambiental.

·         Generar un espacio de expresión, enfocado a informar sobre los diferentes efectos adversos producidos en el ambiente por la explotación económica.

·         Como trabajo de masas directo en la población, involucrar a las Juntas de Vecinos, Clubes Deportivos y Centros Culturales en la limpieza de sus entornos más cercanos, a partir de los elementos del reciclaje y la reutilización. Esto permite organizar y captar recursos para el desempeño de la organización (también es importante generar educación ambiental, para un mejor desempeño de lo anterior, para comprender el fin).

·         Integrar a la comunidad, a intervenir sobre la realidad del país, para aportar en la preservación del medio ambiente, a través de las juntas de vecinos, universidades, colegios, grupos sociales, políticos, etc.

·         Hacer uso de la “participación ciudadana” y todos los espacios formales neoliberales como Juventud y Partido, en conjunto con las organizaciones sociales, de manera crítica-técnica y activa (CONAMA, CNE, SEC, SS, ETC). 

Comisión Nacional de Medio Ambiente y Energía