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POLITICA

CONCLUSIONES DE LAS ELECCIONES DE LA FECH

 

 

Francisco Herreros


Los medios de prensa del sistema, que titularon con la derrota de Camila Vallejo, y los votos de la derecha gremialista que permitieron ese resultado, revelan que para ellos lo importante no era el resultado de las elecciones en la FECh, sino neutralizar a Camila Vallejo y al Partido Comunista. Pero una vez más se equivocan. Camila Vallejo no fue derrotada. Sola, su lista tuvo un desempeñó excepcional, que disputó voto a voto en la recta final, y que solo volcó la votación de la derecha; además de que elevó el rendimiento promedio de su partido y la participación electoral, y obtuvo dos de los cinco cargos de la mesa directiva. En la votación individual, Camila Vallejo, con 1.868 votos, derrotó ampliamente a Gabriel Boric, con 1.318.

 



Desde la vicepresidencia de la FECh, Camila Vallejo seguirá participando en la conducción del movimiento estudiantil. El hecho de que para vencerla fuera necesario el concurso de la santa alianza entre la izquierda irresponsable, la izquierda oportunista y la derecha cavernaria, muestra por contraste la potencia de su liderazgo. Y si hubo una derrota, esa fue la unidad de la izquierda, y por tanto, la del movimiento estudiantil.

Para que se entienda bien, Camila Vallejo se presentó a la Presidencia de la FECh, y no lo consiguió. Desde ese punto de vista, es un revés, pero no una derrota. Ya esta dicho que en la votación individual superó por más de 500 votos a quién resultó presidente, sólo en virtud del sistema electoral de la FECH, que le asigna la presidencia al candidato más votado, de la lista más votada. Además, Camila Vallejo fue la única candidata que sacó más votos que el conjunto de su lista, lo que por cierto Boric no puede decir.

Además, si se considera que la la lista F, de Boric, obtuvo 1.950 votos, contra 1.716 de la lista J, de Camila Vallejo, se desprende que, sumando la diferencia que le sacó a Boric, con la diferencia entre ambas listas, Camila Vallejo, sola, obtuvo 784 votos transversales, con lo que hubiera derrotado, y doblado, a todos los otros candidatos, con excepción de Boric. A la inversa, los 632 votos de diferencia entre la votación de Boric y la de su lista, indica la magnitud del trasvase de votos de la derecha hacia la lista F.  

Pero se puede apostar sobre seguro que los medios de comunicación del sistema machacarán sobre los desprevenidos chilenos, la noción de la derrota de Camila Vallejo.

Camila Vallejo pertenece a una formación política que el próximo año cumplirá su primer centenario, y por tanto sabe que para lo único que sirven los reveses, es para sacar lecciones y seguir perseverando. Los estudiantes de la Universidad de Chile pueden tener la seguridad que desde su nuevo cargo, Camila Vallejo seguirá entregando lo mejor de sí y colaborando leal e incansablemente en la proyección del movimiento estudiantil que sacudió hasta sus cimientos las complacientes certezas del modelo neoliberal.

Los chilenos y los estudiantes pueden tener la certeza que el partido al que pertenece Camila, se presentará el próximo año a las elecciones de la FECh, y todos los que sean necesarios, en todas las federaciones, hasta lograr los objetivos democratizadores que se trazó el movimiento estudiantil.

 Y eso no lo pueden decir muchos de los que participaron alegremente en esta "tococa", de todos contra Camila.

Cuando toda la "izquierda" se une, o más bien se dispersa, para bloquear a uno de los rostros visibles del movimiento de masas más exitoso de la transición, quiere decir, en primer término, que la gran derrota de la jornada fue la de la unidad, y por consiguiente, la del movimiento estudiantil; y luego, que la izquierda sicofante es incapaz de extraer lecciones de sus numerosos fracasos.  

En medio del tráfago electoral, el siguiente mensaje de twitter puso una nota de sensatez: "idiotas, no se dan cuenta de que farrearse a la Camila es lo mismo que haberse farreado a Bielsa".

Pero todo se paga en esta vida. Ahora, la izquierda irresponsable, aquella que escribe con k; que confunde hacer política con proferir discursos; que cree que los cambios se logran con sólo en influjo de la voluntad, y que no tiene pudor de ganar con los votos de la derecha, queda con la conducción del movimiento estudiantil. Tiene la oportunidad de demostrar que lo suyo es más que la suma de apetitos personales y vanidades intelectuales. El problema es que la conducción saliente le dejó la vara muy alta. Pero no por ello dejará de tener ocasión de aprender que con unidad, se puede avanzar aún en las peores condiciones y circunstancias.

Las primeras declaraciones de Boric permiten alguna expectativa:

"Llamo a mis compañeros a trabajar unidos para el 2012. Sabemos que los adversarios hoy día no están dentro de la universidad, más allá de las diferencias. Los adversarios están en el gobierno y parlamento. Pese a que tengamos diferentes visiones, creo que es viable trabajar en conjunto mientras tengamos divergencias programáticas".

Un apunte al pasar sobre la izquierda oportunista, aquella que detentaba la presidencia de la FECh hasta sólo dos años: el precio de darse el gustito de contribuir al objetivo de obstruirle el paso a Camila Vallejo, fue no sólo perder la Secretaría General, que hubiera conservado de haber mantenido la unidad, sino hundirse en la irrelevancia del quinto lugar, sólo unos votos por encima de la lista de la derecha.

Y una conclusión final de enorme relevancia: si en la elección en la principal universidad, de la próxima generación que tomará el relevo de los destinos del país, la configuración binominal aparece borrada del mapa electoral, hay fundadas razones para  el optimismo.