Guillermo Teillier enjuicia los tres años de Piñera: Un gobierno sin impronta ni relato. Copado de conflictos internos.

Escrito por Guillermo Teillier (*)

Este es un gobierno que llega a su tercer año sin impronta, sin relato preciso, sin un sello claro de gestión y lleno de conflictos internos. A esta administración se le acabó el tiempo para instalar una agenda contundente y se remitirá a puntuales objetivos que en nada lograrán cambiar la situación, salvo subir, quizá, unos puntos en las encuestas. Este es un gobierno al que se le terminó el tiempo. Y en su desesperación está recurriendo a estrategias mediáticas simplemente para subir algo en las encuestas y limpiar comunicacionalmente a un Piñera disminuido sin altura de estadista.

Lo que el gobierno llama logros vienen, en mucha cantidad, de iniciativas del gobierno anterior, en proyectos plagados de letra chica que impiden consagrar derechos de los ciudadanos y postergando objetivos nacionales de primer orden como una reforma tributaria, el fin del binominalismo, una reforma educacional profunda que termine con el lucro y un paso importante hacia un sistema de salud pública y de calidad.

Esta administración, como ejemplo de deficiencia, ha soportado fuego amigo, abandono de sus funcionarios que se regresan al sector privado, pugnas fuertes por sus candidaturas presidenciales, cuestionamientos de programa desde sus propias filas. En el gobierno de Piñera celebran subir a 35 o 38 por ciento la aprobación, con más de la mitad del pueblo evaluando mal su gestión, y siguen confiando el alza en respaldo a factores exógenos al gobierno y circunstanciales, como fue el caso de los 33 mineros o los conflictos creados con Bolivia.

La coyuntura en 2013

No hay duda de que el año 2013 será decisivo para el futuro social, político, institucional y económico de nuestro país. En lo sustancial, estará en juego el continuismo de un modelo político democrático deficitario y un modelo económico neoliberal inequitativo, o abrir mayor espacio y contundencia a un proyecto democratizador en lo político y equitativo y más justo en cuanto a modelo de desarrollo.

El 2013 puede ser -y todo apunta a que así será- el año de la derrota electoral de la derecha y su salida del gobierno, y el triunfo de las fuerzas democráticas, progresistas, de centro y de izquierda para avanzar en transformaciones sociales, institucionales y económicas necesarias para las grandes mayorías.

El Partido Comunista no será parte de un festival de candidaturas parlamentarias o presidenciales. Tampoco caerá en especulaciones o blufeos irresponsables. Por el contrario, actuará con ponderación y realismo político.

Pero eso no resta que los comunistas planteen aspiraciones legítimas, sin complejos, y que se adecuan, por ejemplo, a resultados electorales obtenidos anteriormente, como las pasadas elecciones municipales.

Candidaturas y Programa.

En ese marco, el Partido Comunista aspira a tener una cantidad de candidatas y candidatos a la Cámara de Diputados y al Senado, que signifique avanzar en una concepción de proporcionalidad que se aparte del binominalismo imperante. Ello es factible si se expresa una real voluntad política de los partidos en las condiciones actuales de conformación de las listas de la oposición.

Otra cosa, por cierto, son los aseguramientos de electividad de las y los candidatos. En esa línea, los comunistas tenemos la certeza de que podremos tener seis o siete diputados y aspirar seriamente a llegar al Senado. Tenemos la certeza de que tenemos candidatas y candidatos altamente competitivos.

Estamos haciendo todos los esfuerzos para que esas y esos candidatos vayan en una lista parlamentaria unitaria de la oposición, lo que incluso permitiría “doblar” a la derecha en algunos distritos y circunscripciones.

Esperamos que los dirigentes de los partidos de la oposición actuemos con racionalidad y generosidad, buscando el interés general y el propósito mayor de la oposición. Así también, los acuerdos posibles no se pueden topar con un muro de condicionantes que sean impracticables de cumplir, o con posturas discriminatorias hacia los partidos con menos caudal electoral, pero no por ello con menos derechos.

Sobre el tema presidencial, es intención de los comunistas definir la promoción o respaldo de una candidatura presidencial a finales de marzo e inicios de abril. El Partido Comunista tiene conocimiento de aspiraciones instaladas y no ha renunciando aun a la opción de un candidata o candidato propio.

Frente a reiteradas consultas sobre Michelle Bachelet, simplemente debemos decir que ella, en estos momentos, no es candidata, por lo que podría estar de más una opinión al respecto.

Ahora bien, el apoyo de candidatas y candidatos al Congreso y a la Presidencia de la República no se escriben en un cascarón vacío. Debe existir un contenido programático que le de sustento y sentido a esas candidaturas.

Por eso, durante marzo, el Partido Comunista hará todo por continuar la discusión del programa de la oposición, abriendo la reflexión al movimiento social y ciudadano para que incluyan sus propuestas y argumentos y hagan suyo ese programa.

Reiteremos el compromiso programático con una Reforma Tributaria, una Nueva Constitución, una Salud Pública de calidad y fluido acceso para el pueblo, una Revisión del Sistema de AFP y lograr un Nuevo Código del Trabajo. Además, con las demandas que surgieron en el último tiempo de re-nacionalizar o aumentar la regulación del agua, otorgar los derechos constitucionales a los pueblos originarios y avanzar en transformaciones en el ámbito de la educación.

La oposición tiene que materializar y expresar su compromiso con grandes y necesarias transformaciones en el país para avanzar, realmente, hacia un Chile más equitativo, más democrático, más justo y más participativo.

Sin alardear, somos claros. No podremos respaldar ningún tipo de candidatura que no se comprometa con un programa democratizador y transformador. En todo caso estamos optimistas porque estamos viendo un compromiso de la inmensa mayoría de la oposición con esos contenidos, lo que facilitará el acuerdo para una lista parlamentaria unitaria, un programa común y una candidatura presidencial de toda la oposición.

Movimiento social y ciudadano.

Es una falacia y una injusticia decir que los comunistas abandonamos la lucha social y del pueblo en el marco de procesos electorales y político. También es una declaración arbitraria y autoritaria exigirle al PC que esté ajeno a las luchas del pueblo y los trabajadores.

Los comunistas tenemos un sentido de complementación y realidad al desarrollar la batalla electoral junto a las luchas sociales y ciudadanas.

Para que Chile pueda avanzar en las transformaciones necesarias, requiere de la movilización y la actuación del movimiento social, sindical y ciudadano. Por eso durante 2013 impulsaremos y apoyaremos las luchas del pueblo, de los trabajadores, de los estudiantes, de los indígenas, de los medioambientalistas, de los subcontratados, de las mujeres, de intelectuales y artistas, de pescadores y portuarios, etc.

Tenemos presente que este 2013 se cumplen 40 años del artero Golpe de Estado que provocó la desaparición y muerte de alrededor de 5 mil compatriotas y la instalación de un modelo que impuso la precarización y la inequidad en desmedro de la mayoría de chilenas y chilenos. El pueblo tendrá derecho de conmemorar esta fecha y, sobre todo, rendir homenaje al Presidente Mártir, Salvador Allende, y otras víctimas de la dictadura.

No podemos obviar que, comenzado el 2013, ya se vieron manifestaciones de estudiantes, trabajadores, mineros y subcontratados, indígenas, mujeres, protestando por sus malas condiciones de vida e incumplimiento de sus derechos.

Gobierno fallido.

El 11 de marzo Sebastián Piñera cumplirá tres años de haber asumido la Presidencia, después de 50 años que la derecha no llegaba al poder por la vía electoral. Sellos como “la nueva forma de gobernar”, se esfumaron; agenda revitalizadora, propia y sustentable, no se vio; los proyectos que sacó venían en gran proporción del gobierno anterior y se caracterizaron por su “letra chica” que acotó derechos ciudadanos; esta administración no tuvo una impronta ni un perfil definido, actuando según determinantes contingentes o sorpresivas; el “fuego amigo”, las pugnas internas, las renuncias de funcionarios para irse al sector privado, y las querellas de sus partidos, caracterizaron a este gobierno.

Temas y reformas trascendentales para el país, en los planos económico, laboral, electoral, educación, salud, etc, no se vieron. Por ejemplo, no se avanzó en la necesaria reforma tributaria ni en el exigido cambio del sistema electoral.

No podemos dejar de mencionar que el gobierno de Piñera se caracterizó por potenciar el factor represivo y autoritario frente a las expresiones y manifestaciones del movimiento social, indígena, de regiones, estudiantil, sindical, medioambiental, entre otros.

Este es un gobierno al que se le terminó el tiempo. Y en su desesperación está recurriendo a estrategias mediáticas simplemente para subir algo en las encuestas y limpiar comunicacionalmente a un Piñera disminuido sin altura de estadista. Ya es imposible que el gobierno pueda instalar una agenda consistente, más allá de esfuerzos puntuales. No olvidemos que, probablemente, ya en noviembre haya una Presidenta o un Presidente electo y que, todo apunta a ello, no será de derecha.

Mil veces optimistas.

Los comunistas estamos optimistas. Observamos un país y un pueblo en disposición de lucha y movilización para cambiar el estado de cosas y ejercer sus derechos y no aceptar abusos.

Vemos a una ciudadanía que va a respaldar a las y los candidatos de los sectores democráticos, progresistas, de centro y de izquierda.

Constatamos una desilusión generalizada de las y los ciudadanos con el gobierno de la derecha.

Percibimos, eso sí, que la gente quiere cambios y transformaciones reales, concretas, rápidas en algunos casos, de fondo y quiere también nuevas y nuevos actores en el Congreso, en el Gobierno y en la escena política.

Las fuerzas del pueblo, de los trabajadores, de los estudiantes, están más y mejor organizados.

Vemos pasos importantes en la unidad de la oposición, factor determinante para lograr triunfos electorales, sociales y políticos.

Estamos optimistas en cuanto a que el 2013 será un año de luchas, de movilizaciones, de grandes batallas electorales, todo sustentado en un programa y objetivos que apuntan a transformar a Chile para que sea un país más justo, equitativo y democrático.

Tenemos una enorme responsabilidad. Los comunistas sabremos cumplir con ella en todos los frentes de lucha: electoral, social, político e ideológico.

Ello incluye la batalla de las ideas, porque debemos exponer, difundir y convencer respecto del programa, reivindicaciones y objetivos que se construyan por parte de la oposición.

Obtuvimos un gran triunfo en las elecciones municipales y consistentes logros en los campos sindical, estudiantil, profesional y cultural, y en el posicionamiento de las ideas y las propuestas de los comunistas.

El 2013, como estos últimos 100 años, el Partido Comunista, con realismo político y energía social, se jugará para que se cumplan las demandas y los objetivos del pueblo chileno. Para ello trabajará en todo los ámbitos que sea necesario.

(*) Presidente del Partido Comunista, diputado por el Distrito N° 28