Acerca de la política de alianzas

Aunque históricamente ha quedado demostrado que el Partido Comunista de Chile ha tenido una política permanente de búsqueda de alianzas para hacer avanzar su línea política y con ello lograr mejores condiciones de vida para los trabajadores, como se logró durante los Gobiernos de Pedro Aguirre Cerda y de Salvador Allende, siempre es conveniente analizar aspectos básicos de las alianzas.

Podemos partir de la pregunta ¿Cuándo se buscan alianzas?

Cuando se quiere obtener un objetivo para lo cual no se cuenta con las fuerzas suficientes para lograrlo por si sólo.

Generalmente hay un objetivo estratégico, como en el caso del Partido es lograr el cambio profundo de las estructuras económicas, sociales y políticas del sistema capitalista que rige el país abriendo paso al socialismo. Este objetivo está plenamente identificado con los intereses de las amplias mayorías nacionales y por tanto se debería tender a que éstas lleguen a ser parte de la alianza que trabaje por ello.

Sin embargo, hay otros objetivos más próximos que significan avanzar pasos encaminados en dirección al objetivo final o al menos evitar retrocesos.

El objetivo que nos fijemos en lo inmediato dependerá en gran parte de las actuales condiciones políticas, sociales, electorales, económicas, etc.

Con la elección de un Gobierno de derecha en enero del 2010 cambiaron en gran medida las condiciones y frente a nuestro objetivo de lograr un Gobierno de nuevo tipo con mayor democracia y justicia social , se alzó como objetivo previo el lograr desplazar del Gobierno a la derecha. ¿Con qué tipo de Gobierno? Ojala fuera el de nuevo tipo que habíamos delineado, pero quizás en una primera etapa no sea uno tan avanzado. ¿Por qué?

Porque para desplazar a la derecha se necesita una alianza muy amplia, incluyendo sectores que tal vez no van a estar por un Gobierno de nuevo tipo, sino simplemente quieran lograr uno más de los que tuvo la Concertación con algunas pequeñas correcciones.

Todo esto que a primera vista parece tan obvio, unir todas las fuerzas para derrotar a la derecha, cuestión propuesta por Arrate antes de la elección presidencial, no es nada de sencillo, lo hemos visto en la práctica en este último año.

Y es que aquí no sólo influyen los intereses personales o de grupos sino fundamentalmente los intereses de clase. Por eso al hacer el análisis de los partidos, movimientos, grupos o personalidades que podrían integrar esta alianza , es necesario buscar cuales son sus vinculaciones, sus orígenes, sus intereses de clase, no para limitarlos sino para tener claro lo que de ellos se puede esperar. Máxime hoy día en que la imposición de nuevos elementos de desarrollo del capitalismo ha traído como consecuencia modificaciones en las formas de explotación de los trabajadores, configurando apariencias de una desaparición de las clases y dando pié a la afirmación del fin de la lucha de clases.

Por otra parte, los acuerdos o compromisos a veces pueden ser muy parciales y sólo para lograr destrabar un avance posterior o para impedir un hecho que signifique un retroceso importante en el avance de la línea política. Un ejemplo de ello fue el acuerdo logrado en la última elección parlamentaria que permitió romper la exclusión del parlamento con la obtención de 3 diputados.

Ahora bien, frente al tema siempre en discusión referente con qué aliados o con qué fuerzas llegar a un acuerdo o compromiso, tenemos que decir que habrá fuerzas con las que tenemos mayor coincidencia en nuestros planteamientos y con las cuales podemos avanzar un tiempo prolongado. Y también habrá fuerzas que están muy lejos de nuestros principios y planteamientos, pero con las cuales coincidimos en un punto determinado, en un momento determinado que permite llegar a un acuerdo que hace avanzar posiciones, después de lo cual cada uno sigue su camino. Hay que dejar claro que incluso durante el período del acuerdo el Partido no tiene porqué compartir posiciones que esas fuerzas tomen en otros tópicos, ni tampoco compartir ni responder por sus principios y formas de actuar. En cualquier alianza las fuerzas revolucionarias conservan su independencia.

Ejemplos de tales acuerdos en la historia hay muchos, entre ellos uno de los más conocidos el Tratado de Paz de Brest-Litovsk que firmaron los soviéticos tras el triunfo de la revolución con los alemanes, el imperio austro-húngaro y el imperio otomano en la primera guerra mundial, entregando una parte importante de su territorio. Eso les permitió traer de vuelta a los soldados del frente que estaban en muy malas condiciones y le dio un respiro para reorganizar el país en todos los aspectos y enfrentar en mejores condiciones la intervención extranjera contrarrevolucionaria, salvando así la revolución.

Otra cosa es el trabajo permanente que debemos hacer en la construcción de un núcleo de izquierda llamados a ser nuestros aliados estratégicos con los cuales compartiremos la lucha por un Gobierno de nuevo tipo.

El rol o la influencia que el Partido puede jugar en una alianza tiene que ver con la fuerza que tenga y esto pasa por asumir a cabalidad la orientación y conducción de las grandes mayorías nacionales que sufren hoy las consecuencias de la aplicación del sistema neoliberal que en su afán de convertir al país en un engranaje perfecto de su aparato transnacionalizado ha acomodado nuestra economía a los cánones del imperialismo mundial, usurpando nuestros recursos, estableciendo formas de desarrollo para la exportación sin considerar la seguridad alimentaría nacional y sometiendo a los trabajadores a un alto grado de explotación, con la consiguiente miseria, hambre y deformaciones ideológicas que han llevado a muchos chilenos a pensar que hemos dejado de pertenecer al tercer mundo.

Hoy el Partido no puede sentirse satisfecho del papel que sus militantes y dirigentes juegan en el seno de las organizaciones sociales levantando y difundiendo propuestas alternativas movilizadoras adecuadas a las situaciones concretas: despidos, transantiago, alzas, cierre de escuelas, etc. Por ello estas son tareas de todos los días y de todos los militantes

Por otra parte no se puede olvidar el carácter dialéctico de las alianzas, cuestión que dice relación con el carácter histórico que ellas tienen y que ligan su dinámica a los períodos que en el plano político, social se den, marcados por circunstancias, hechos muy concretos que en cierta medida determinan el curso el desarrollo de la alianza. Y además, no se puede dejar de considerar el factor subjetivo que se expresa en la acción que desarrolle el Partido para influir en el desarrollo de los acontecimientos a favor de la perspectiva más avanzada y para ello necesitamos un Partido más fuerte en cantidad de militantes, en influencia de masas y también en calidad, en la preparación de sus cuadros.

Lo dialéctico tienen que ver también con el carácter concreto de las bases sobre las cuales se establece la alianza, con objetivos claramente señalados con probabilidades de ser alcanzados en un período determinado y que las fuerzas políticas y sociales participantes estén dispuestas a trabajar por la obtención del éxito y que tengan condiciones mínimas de aportar algo en su consecución. Se recomienda analizar el acuerdo con que se logró la elección de los 3 diputados.

En las próximas elecciones municipales hemos planteado llegar a una alianza con las fuerzas de izquierda en una lista común a Concejales y una alianza mucho más amplia de toda la oposición a la derecha para la elección de Alcaldes. Esto es un interesante y gran desafío para la política de alianzas del Partido.