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BATALLA DE IDEAS

LA DIALECTICA  MARXISTA EN EL TRABAJO POLITICO.- 

MARTA GODOY HENRIQUEZ

ENCARGADA NACIONAL DE EDUCACION

DEL PARTIDO COMUNISTA DE CHILE

  

Con una velocidad  creciente se hacen evidentes con mayor claridad graves  problemas que aquejan al planeta y  siempre el origen de ellos, está vinculado al modo de explotación capitalista que nos domina. Es como si subterráneamente se hubieran  larvado hasta llegar a un punto en que el caos por ellos producido estallara de tal forma, en uno y otro sector, que fuera ya casi incontrolable el desenlace. Incluso hoy, uno de los representantes de ese capitalismo más desarrollado, ex candidato a Presidente de los EEUU, Al Gore, se transforma en el campeón de la denuncia sobre el calentamiento global y sus consecuencias.

Pero no se trata sólo del calentamiento global, sino también de la contaminación de las aguas, saladas y dulces, de la falta de energía, de la escasez  de agua, de la contaminación ambiental de todo tipo, de la degradación genética del hombre por los alimentos transgénicos, de la gripe aviar, de la muerte por hambre de millones de personas, etc.

Y aunque este proceso ha sido denunciado oportunamente por sectores de izquierda y progresistas, bien sabemos que sus voces son acalladas por los poseedores de los Medios de Comunicación de Masas, que son parte muy importante del aparato de reproducción de la  dominación capitalista

Estos sectores acallados, no sólo han denunciado y diagnosticado el futuro de esta situación, sino que paralelamente han propuesto soluciones válidas que son desechadas por ir contra la dinámica de la obtención de mayores ganancias empresariales a corto plazo.

Ante este panorama se hace inminente la necesidad que las mayorías más afectadas, los trabajadores y sus familias digan basta, hagan oír sus voces, se movilicen e impidan que se llegue a la extinción del  medio ambiente.

 Los capitalistas en su afán de lucro y de vivir faraónicamente, siguen derrochando los recursos que la naturaleza nos entrega y  no dan ninguna señal de cambiar su actitud. El ejemplo más cercano es la visita reciente  de Bush  a Latinoamérica en  busca de  acuerdos para la producción de etanol , usando como materia prima diversas plantas, entre ellas, caña de azúcar, maíz y diversos cereales. Lo que en la práctica significa que los cultivos que se realizaban para la alimentación de las personas , se realicen en el futuro para producir mayor cantidad de combustibles que alimenten las insaciables necesidades de los países industrializados.

Parece cosa de locos. Y como si fuera poco  los territorios que están en la perspectiva de lograr mayores cultivos, son los de la Amazonía, reserva de oxigeno de la tierra.

Por ello la dimensión que empieza a tomar la lucha de los pueblos contra el capitalismo, que en Latinoamérica tiene una de sus más importantes expresiones, tiene que ver, como lo ha dicho hace mucho tiempo del compañero Fidel Castro, con la sobre vivencia del hombre y del planeta tierra.

En Chile estamos retrasados, y , por tanto, el gran tema pasa a ser, cómo lograremos que las personas tomen un rol más activo a este respecto, cuando pareciera ser que es aún muy numeroso el grupo de chilenos que no tiene conciencia de lo que están viviendo. Un ejemplo claro ha sido la puesta en marcha del Transantiago, con la que miles de personas han sido degradadas a la calidad de animales sin razonamiento.  No se les consultó y luego se les ordenó viajar apiñados, levantarse más temprano, llegar más tarde a su casa, caminar a pié una mayor cantidad de cuadras. Y frente a todo esto la reacción hasta el momento sólo ha venido de  grupos menores, si consideramos el total de los usuarios. ¿Qué pasa con el resto? El chileno ¿no tiene conciencia que se le está quitando cada día más su condición de ser humano?

Quienes se manifiestan por cambiar este tipo de situaciones a que los somete el sistema capitalista, tienen la gran tarea de trabajar todos los días para lograr construir esa conciencia  en quienes son los principales afectados, en los trabajadores, se trata de la conciencia de clase. Mientras la clase trabajadora no sea capaz de organizarse e imponer en la sociedad la hegemonía de su pensamiento, de sus valores, el sistema seguirá explotándola, oprimiéndola y quitándole cada vez más su condición de ser humano.

La reversión de esta situación, no es un proceso fácil y por ello se hace necesario estudiar, analizar, saber cómo se llegó a ella, elaborar soluciones para la realidad concreta de  Chile. Para ello, afortunadamente, se cuenta con una muy buena herramienta, el marxismo.

“El marxismo es, básicamente, el método de la transformación revolucionaria de la sociedad capitalista que emprenden las clases trabajadoras social y políticamente organizadas, para edificar una sociedad justa, humana, una sociedad libre de la enajenación, donde no tenga lugar la explotación del trabajo, de la vida y de los recursos naturales de los pueblos”.[1]

Tal como señala el profesor Luis Suárez, el marxismo en su dinamismo permanente, entrega análisis que sobre el capitalismo realizaron  cientos de pensadores partiendo por Marx, Engels, Lenin, Luxemburgo, Gramsci, Mariátegui Recabarren, el Ché , Fidel Castro, y, lo principal,  entrega los elementos para analizar cada situación en particular y buscar las soluciones más adecuadas a cada situación concreta.

Partamos por  señalar que el hombre en su relación con la naturaleza,  es el único ser “que ha conseguido imprimir su sello a la naturaleza, no sólo al trasladar plantas y animales, sino también cambiando el aspecto, el clima de su sitio de habitación”[2], y muchos otros aspectos más, pues es el único que ha llegado a desarrollar  razonamiento. Y a través del  proceso de transformación de la naturaleza, de producción, el hombre ha reafirmado su condición de ser humano y  de ser social. Se relaciona con otros hombres y  trabaja en colaboración con ellos para suplir las  necesidades del conjunto, las de la sociedad y para preservar la naturaleza misma.

Sin embargo, ¡que alejada de estas afirmaciones está la actual situación de trabajo del hombre!

¿Qué sucedió, para llegar a la situación actual, en que el trabajo para la mayoría, prácticamente se ha transformado en esclavitud?

Como lo analiza Marx en los “Escritos económicos y filosóficos”(1844) y, más adelante, en El Capital, sucede que, al plasmar el hombre su trabajo en un objeto, éste se le hace extraño, deja de  pertenecerle y , por tanto, tampoco le pertenece el  trabajo mismo que le dio origen. En el proceso del desarrollo económico, el objeto se transforma en  mercancía,  sale  de sus manos, es vendida, se transforma en dinero, en capital, y pasa a ser algo hostil a él, pasa a explotarlo. Es decir su trabajo se le enajenó, dejó de pertenecerle. Ya no es él quien determina cómo, cuándo, para quién, con quién trabaja para suplir sus necesidades y las del conjunto de la sociedad.

 La objetivación del trabajo del hombre facilitó  el origen  de la propiedad privada, pues si las mercancías, el dinero, el capital no le pertenecen es porque otros hombres, no productores, se apoderaron de ellos. Y así se le arrebató no sólo su trabajo sino su  condición de ser social y hoy, el sistema sigue enajenándole incluso  cualidades genéricas de su condición de ser humano.

 Así hemos llegado a  la situación actual en que el trabajador, muchas veces no sabe para qué está produciendo algo, no ve terminado el producto de su trabajo, incluso produce mercancías que se vuelven contra él por los vaivenes del mercado. Mientras más produce, más pobre es. Su actividad de transformación de la naturaleza se ha vuelto completamente ajena a él.

Hoy son las transnacionales las que determinan qué  debe producir el trabajador de Tailandia, Chile o Mali, en cuánto se vende , compra, etc. Ellos determinan cómo y para qué se transforman los recursos naturales de todos los países del Tercer mundo. El trabajador que extrae los minerales, cultiva las frutas y verduras, obtiene los pescados y mariscos no tiene ningún poder de opinión ni menos determinación sobre cómo realizar el trabajo y qué hacer con el producto de su trabajo. Su trabajo le ha sido completamente enajenado.

Su condición social ha sido lesionada en tal grado, que es víctima diaria de  la división, el desmembramiento, la  fragmentación en una diversidad  caótica que dificulta grandemente la unidad de los trabajadores. Ante esto sólo cabe construir una voluntad seria y fuerte  para trabajar por ella.

En estas condiciones, el profesor Luis Suárez recomienda que en la acción política se tengan en cuenta al menos  4 principios.

 Principio de la universalidad 

La acción política  debe ir orientada    a la emancipación del trabajo, a la liberación de ese trabajo que le ha sido arrebatado al trabajador y para ello es fundamental lograr la unidad  en medio de la diversidad. Unir lo diverso.

 Ello implica trabajar fuertemente la conciencia de clase,  porque el paso previo a la obtención del poder político, que permita producir los cambios profundos que se requieren  , es lograr la hegemonía del pensamiento de los trabajadores sobre otros sectores de  la sociedad, como pudieran ser los campesinos, los pobladores, los estudiantes, los pueblos originarios.

En este terreno, Gramsci quien hizo importantes aportes al tema, señalaba que el proceso,  en que se trabaja mucho la conciencia y los valores, se vive de manera contradictoria, incompleta y hasta muchas veces difusa.. La hegemonía está siempre en discusión, por eso quien la ejerce debe estarla recreando, renovando, modificando, incorporando las demandas de los otros sectores, intentando neutralizar al adversario incorporando sus reclamos pero desgajados de toda peligrosidad. Según Gramsci en las relaciones de poder y de fuerzas, a pesar que se parte de una situación económica objetiva , ésta está muy relacionada con las relaciones políticas y culturales, a partir de las cuales  se construye la hegemonía hasta llegar a la resolución revolucionaria.,

En nuestro país el neoliberalismo ha logrado, prácticamente hacer desaparecer de la mente de los chilenos, a los trabajadores  como actores fundamentales de la sociedad. Hoy los roles principales están asignados a los empresarios y a los políticos de Derecha y Concertación. Urge entonces que los trabajadores  recuperen su papel como los verdaderos constructores de la riqueza el país, como los actores principales de nuestra sociedad, y a ello contribuye muy efectivamente el movimiento cultural.

 Pero ellos solos no lo lograrán. La historia está llena de experiencias  exitosas de la lucha cuando se logra aunar la voluntad de muy diversos sectores en pos de objetivos comunes y también de derrotas cuando el enemigo logra aislar a las fuerzas más consecuentemente revolucionarias.

 En la situación previa a la Revolución de 1905 en Rusia , Lenin, opinaba que si el proletariado quería tener la hegemonía debía incluir las demandas de los sectores más amplios de la sociedad.,  abandonando los puros intereses económicos y corporativos. Hacer concesiones a las clases subalternas e incluso a fracciones de las clases explotadoras..” Por su parte los sectores hegemónicos de la clase dominante incorporan parte de los reclamos de la clase trabajadora, pero despojándolos de todo peligro revolucionario  ¿Cómo enfrentar esto? No hay ninguna receta establecida, como no sea trabajar con toda la diversidad de sectores que concuerden en algún cambio democratizador del país. .Principio de la contradicción dialéctica. Todo objeto, fenómeno o proceso lleva en sí una serie de contradicciones en desarrollo, que partiendo como simples diferencias pasan a ser opuestos y luego contradictorios. Estos elementos contradictorios se mantienen en unidad, se suponen el uno al otro, sin embargo llega un momento en que uno va sobreponiéndose sobre el otro y es necesario llegar a una resolución de la contradicción. En ese momento prima lo nuevo sobre lo viejo.  Son estas contradicciones la fuente y fuerza del desarrollo de la naturaleza, la sociedad y el pensamiento. Es lo que origina el movimiento permanente de la materia[3]. 

¿ Cómo trabajar hoy  con las contradicciones  que se dan en Chile, para que la solución de ellas vaya en pos de la democratización del país, de la mayor participación y poder de decisión de los trabajadores en los temas económicos, políticos y sociales.?.

La contradicción fundamental del capitalismo está dada porque la producción se realiza cada vez en forma más social, son más los hombres que participan en ella, y la apropiación del producto cada vez en menos manos, de menos capitalistas. Hoy  participan en la producción trabajadores de todo el mundo y la apropiación principal la hace una oligarquía financiera internacional. 

Esto trae aparejadas una serie de contradicciones entre los capitalistas y los trabajadores: la desigual distribución del ingreso, salarios de hambre, flexibilidad laboral, subcontratación, compras con créditos a largo plazo, aumento de las horas de trabajo, empleo informal, cesantía, ausencia de medidas de seguridad en el trabajo, etc. Todo ello para no bajar la tasa de ganancia e incluso subirla, por parte de los empresarios. Frente a esto  al trabajador  debe organizarse y exigir sus derechos como productor de las mercancías.

También se dan contradicciones entre capitalistas y entre los trabajadores con las cuales es necesario trabajar

Entre capitalistas:Entre la libre competencia y el monopolioEntre capital industrial y financieroEntre los países imperialistas  y los subdesarrolladosEntre productores de petróleo y el resto.Entre capitalistas nacionales y transnacionales Entre los trabajadores:Entre trabajadores intelectuales y manualesEntre trabajadores urbanos y  del campoEntre gerentes, supervisores y obrerosEntre trabajadores de planta y de subcontrato.Entre trabajadores con contrato y eventuales 

La solución de la contradicción principal que se da en el país, entre neoliberalismo y democracia es la que orienta la acción social y política del momento, que incluye la lucha por el fín del binominalismo electoral,  por  la derogación de la LOCE, por la anulación del Decreto Ley de Amnistía, por el respeto a los derechos laborales, por la preservación del medio ambiente, por el reconocimiento de los derechos de los pueblos originarios.

 Principio de la unidad de la teoría y la práctica. En  la conciencia de los individuos, a pesar de llevar una vida de trabajadores explotados, se van conformando formas de pensamiento individual que se expresan en ideas políticas, religiosas, artísticas, morales, filosóficas, científicas  que están muchas  veces condicionadas por los intereses de las clases dominantes.A estas ideas es lo que Marx denomina “falsa conciencia” porque parecieran representar los intereses de la sociedad en su totalidad. Y lo mismo sucede con el Estado que siendo un aparato de dominación de la clase dominante, se presenta como aquel que preserva los derechos de todos los  ciudadanos. Contribuye a la formación de la falsa conciencia, por una parte, el dominio sobre el aparato ideológico: medios de comunicación, escuelas, universidades, organismos del estado y no gubernamentales, etc.

Y por otra,  la falsa división entre la actividad práctica y la intelectual, que ha instalado el capitalismo entre los trabajadores, facilitando con ello la instalación de su hegemonía ideológica. En una sociedad como la nuestra han instalado los valores del capitalismo, el consumismo, la cultura extranjera, la forma de vida capitalista como la mejor alcanzada por el hombre y esto lo han transmitido a todos los chilenos creando una falsa conciencia en muchos de ellos que se creen parte del éxito económico logrado.

Frente a esta falsa conciencia Marx ya planteaba la necesidad de la reintegración del sujeto, del trabajador. El no sólo debe ser el productor sino debe transformarse en el sujeto que estudia a ese trabajador, que se estudia a sí mismo y al sistema en que está inserto. El trabajador sujeto y objeto del estudio del capitalismo  adquirirá autoconciencia de su rol en la sociedad. El paso siguiente será  la transformación revolucionaria de sí mismo y de la sociedad.

 No podemos seguir privando a los constructores de nuestra vida y sociedad de su principal arma ideológica, el marxismo.

 Principio del carácter concreto de la verdad. 

Por último, en  el trabajo político ideológico se debe  tener presente que la verdad es siempre concreta. No conformarse con las afirmaciones que se hacen por la TV, por la prensa o declaraciones de los personajes. La verdad está siempre vinculada  con otras verdades en el espacio y en el tiempo, que es necesario desentrañar para poder  no sólo reafirmarla como tal, sino para profundizar en sus relaciones y posibles repercusiones. Sólo ese análisis dialéctico  permitirá arribar a la proyección de  soluciones concretas.

La invitación es a estudiar marxismo y “llevarlo a las masas” como decía la compañera Gladys Marín.

         

Santiago, Marzo 2007.-

  



[1]  Luis Suárez Martin. Doctor en Filosofía. Cuba. El método dialéctico en la práctica política. Documento.

 

[2] Federico Engels. Dialéctica de la naturaleza. Editorial Austral. Santiago 1958

 

[3] Luis Suárez. La dialéctica marxista en el trabajo político. Documento.

BATALLA DE IDEAS

Neoliberalismo y Globalización

 

Francisco Herreros

Director de El Siglo.

 Neoliberalismo es la expresión ideológica del dominio del capital en la actual fase histórica.Globalización es la expresión concreta de la tendencia irrefrenable del capital a la configuración de un mercado mundial subordinado a sus intereses. Ambos términos son inseparables del imperialismo, que es la instancia que los materializa y articula en esta etapa histórica concreta. En rigor, se puede postular que la globalización neoliberal es la expresión fáctica de la fase actual del imperialismo.

Globalización

 En opinión de José Cademártori, extractada de su libro, La Globalización Cuestionada, “la globalización ha dado nacimiento a un nuevo estrato de la burguesía de los países industrializados, de carácter primordialmente financiero, fundado en los negocios de las transnacionales. La elite está constituida por los mayores accionistas individuales y sus familiares, los miembros de los directorios, la alta gerencia, ejecutivos y asesores de estas compañías. Se trata de una oligarquía de multimillonarios que comparte una ideología e intereses diferentes de los capitalistas medios y pequeños y cuyas preocupaciones son ajenas a las del resto de sus conciudadanos”.  No obstante, al común de la ciudadanía se le presenta la globalización como un fenómeno nuevo, una especie de fetiche dotado de poderes irrevocables, producto de un proceso de modernización del que nadie en su sano juicio podría renegar. Tal mistificación confunde deliberadamente la globalización del comercio y del capital especulativo, con los efectos de la modernización y globalización del transporte y las comunicaciones, que han abolido las fronteras del tiempo y la distancia, y proyectan la sensación de que vivimos en una aldea global, término acuñado por Marshall Mac Luhan ya a mediados del siglo XX.   Sin embargo, como intentaré demostrar, la globalización, en el contexto de la universalización del modo de producción capitalista no sólo no es nueva en la historia, sino una consecuencia inseparable del mismo, y una condición necesaria de su desarrollo.   Esta tendencia fue predicha y descrita con gran exactitud por Marx, no por que tuviera una especie de bola de cristal, sino como resultado de sus estudios sistemáticos de economía política, que lo llevaron a desentrañar la lógica interna del modo de producción capitalista.  Remontemos, pues, a lo que dice el padre del socialismo científico sobre el mercado mundial.  “La circulación de las mercancías es el punto de partida del capital. Sólo aparece cuando la producción de mercancías y el comercio han llegado a un cierto grado de desarrollo. La historia moderna del capital data de la creación del comercio y del mercado universales en el siglo XVI”. El Capital. Tomo I, pág. 155. “En el comercio entre naciones se realiza universalmente el valor de las mercancías. En el mercado mundial, y sólo en él, funciona el dinero con toda la fuerza del término, como la mercancía cuya forma natural es al mismo tiempo la encarnación social social del trabajo humano en general. Su manera de ser se vuelve allí coincidente con su idea”.El Capital, Tomo I, pág 148.  “La característica del proceso de circulación del capital industrial es, pues, la procedencia universal de las mercancías, la existencia del mercado como mercado mundial”El Capital, Tomo II, pág 106.  En el libro tercero de El Capital, pág. 284, Marx señala tres hechos principales de la producción capitalista:“1) Concentración de los medios de producción en pocas manos. Debido a ello dejan de aparecer como propiedad de los obreros que los utilizan de mabnera directa, y se convierten, por el contrario, en capacidades sociales de la producción2) Organización del trabajo mismo como trabajo social. 3) Constitución del mercado mundial.” Luego, en pág 344, se lee:“El cimiento del modo de producción capitalista es el mercado mundial. Por otra parte, la necesidad inmanente que tiene el modo capitalista de producir en una escala cada vez mayor, incita a una perpetua extensión del mercado mundial, de modo que no es el comercio el que revoluciona de manera permanente a la industria, sino a la inversa”.   Con estas citas de Marx simplemente quiero demostrar que la globalización no es un fenómeno de hoy, sino una tendencia intrínseca del modo del producción capitalista.  Examinemos ahora porqué este modo de producción necesita ampliarse de manera continua, y hagámoslo a la luz de los tres factores que regulan las relaciones de producción.  -En primer lugar, necesita expropiar a los pequeños productores y convertirlos en proletarios, vale decir, gente que no tiene otra propiedad que su fuerza de trabajo. La división internacional del trabajo, vale decir, la constitución de una clase que se apodera de los medios de producción y de la plusvalía generada por el trabajo, y una clase desprovista de medios de producción y subordinada al capital en las relaciones sociales de producción, opera a nivel universal. El modo de producción capitalista necesita este ejército de mano de obra, básicamente por dos razones descritas por Marx. Primero, porque el trabajo humano es la fuente creadora de valor. Segundo, porque el conjunto de las masas asalariadas constituyen el mercado consumidor de las mercancías producidas por el modo de producción capitalista.  -Las masas asalariadas necesitan, para su subsistencia, de los bienes de consumo y mercancías generadas por el modo de producción capitalista. Constituyen, por así decirlo, la base del mercado. La sobreproducción, característica de este modo de producción, lo obliga a amplificar de manera constante el mercado, para encontrar nuevos consumidores y poder colocar sus excedentes.  -La mercancía, base de todo el modo de producción capitalista, consiste en la transformación de los factores de producción, entre ellos las materias primas, los recursos naturales y los insumos, mediante el trabajo humano. En un contexto de alta competencia ínter capitalista, las economías centrales y los sectores dominantes necesitan asegurarse materias primas y recursos naturales al menor precio posible, y esa es otra razón que los impulsa a ampliar la escala de los mercados mediante las guerras de conquista y la dominación de los países periféricos.  Este punto nos permite empalmar este recuento con el análisis histórico.  Unas líneas más arriba, Marx nos informa que la historia del capital data del siglo XVI. ¿Y qué ocurría en el siglo XVI?. Nada menos que la conquista de América, cuyos tesoros, recursos naturales y mano de obra esclavizada dieron origen a lo que se denomina acumulación originaria, que a su turno, permitió el salto desde la economía mercantil al modo de producción capitalista. En una obra muy interesante, denominada El Amanecer del Capitalismo y la Conquista de América, Volodia Teitelboim, describe cómo, en un proceso que tardó dos siglos, las riquezas extraídas de América, pasaron en tránsito por España y Portugal, para terminar realizándose como capital en Londres, sede de la primera potencia imperial de la era moderna.  Lo que en realidad se nos vende como “globalización” no es otra cosa que la expansión de los mercados, pero subordinados al servicio de la acumulación capitalista. Al respecto, es útil la siguiente cita del teólogo de nacionalidad belga, José Comblin, extraída de su libro El Neoliberalismo:“Las grandes potencias, mediante sus instituciones financieras y sus multinacionales, gracias a sus millonarios de las finanzas, tienen el poder de influenciar los mercados, ejercer control y sobretodo, apropiarse de las posiciones privilegiadas. Los países del Tercer Mundo no pueden creer que en el futuro podrán colocar libremente sus productos en el mercado mundial abierto. Las potencias económicas controlan el comercio y establecen barreras a la libre circulación. Defienden teóricamente la apertura de los mercados, pero ese mensaje vale sólo para los otros. No para ellos”.  Esto nos permite concluir que el proceso de globalización, que nos presentan como una especie de novedad del año, en realidad comenzó con la conquista de América, proceso de internacionalización que después se extendió a África, y luego, cuando la competencia ínter imperialista no dejó otra alternativa, al Asia, básicamente con la conquista de India, China y gran parte de Oceanía, por ingleses y holandés, durante los siglos XVIII y XIX. Con esas conquistas, que involucraban aspectos militares, económicos y culturales, el capitalismo no hacía sino realizar la tendencia que lo impulsa a crear un único y gran mercado mundial. Cito nuevamente a Marx:“El cambio radical del modo de producción en una esfera industrial implica un cambio radical análogo en otra. La revolución en la industria y la agricultura exigió otra en las condiciones generales del proceso de producción social, es decir, en los medios de comunicación y trasporte”. El Capital, Tomo I, pág 371.  En esa cita de Marx reside la explicación de por qué la globalización se nos presenta como un fenómeno nuevo, propio de la modernidad. El desarrollo del modo de producción capitalista ha marchado en paralelo con un asombroso desarrollo de la ciencia y la tecnología, particularmente en la esfera del transporte y las comunicaciones. Sin embargo, esto no quiere decir que el desarrollo científico y técnico sea inmanente al proceso de producción capitalista. El caso de Unión Soviética demostró que esos desarrollos pueden alcanzarse, y quizá mejor, en una economía basada en la planificación centralizada. Pero la derrota política del bloque soviético dejó la sensación subjetiva que el desarrollo científico y técnico está íntimamente asociado al modo de producción dominante, que por hoy es el capitalismo. De esta manera, el proceso de globalización de los mercados, que es el de línea central, coexiste con la globalización del transporte y las comunicaciones, lo que en la mentalidad y la conciencia de las personas tiende a confundirse en un mismo fenómeno. Hoy en día, el desarrollo de los medios de transporte permite el intercambio de mercancías a escala global en el lapso de unas pocas horas. Pero también favorece las migraciones, con una serie de consecuencias sociológicas y culturales. Vean sino lo que ocurre en Europa con migrantes de sus ex-colonias, o lo que ocurre en Estados Unidos, con los mexicanos. A través de las redes electrónicas, el capital financiero y especulativo mueve miles de millones de dólares de una bolsa de comercio a otra, en el transcurso de segundos. Pero las tecnologías de la información, particularmente la red internet permite que la gente se comunique y se coordine a niveles jamás antes vistos. Con esto quiero alertar contra un enfoque conservador y prejuiciado, que impide aprovechar el desarrollo de estas tecnologías en favor de las luchas populares. Hoy en una necesidad objetiva que el movimiento popular aprenda y se apodere de las enormes posibilidades de las nuevas tecnologías de la información, particularmente de la comunicación por redes electrónicas. Podemos utilizar el ejemplo del movimiento ludista, en la temprana revolución industrial, y postular que, tanto entonces como ahora, la herramienta de lucha no consiste en destruir las máquinas o abstraernos de la tecnología, sino en mejorar la organización.   Análogamente, el movimiento popular que aspiramos construir, tiene en estas tecnologías un invalorable instrumento para intercambiar información, producir conocimiento, generar comunidades y coordinar acciones, mediante una herramienta de una potencia formidable, como nunca había existido en la historia. De hecho, el heterogéneo movimiento antiglobalización se comunica, intercambia puntos de vista y se coordina a nivel global, básicamente a través de Internet, razón por la cual considero incorrecto el término movimiento antiglobalización.  En síntesis, concluyo este somero análisis de la globalización con dos ideas centrales:  -Primero, que el denominado proceso de globalización no es sino la realización de la tendencia inescapable del capitalismo, hacia la amplificación constante de los mercados, hasta llegar al mercado universal, pero subordinado a los intereses dominantes.-Segundo, que el desarrollo tecnológico, sobretodo en los campos del transporte y las comunicaciones, genera oportunidades en los campos político y cultural, para hacer avanzar las luchas de los pueblos, paradójicamente, contra el propio capitalismo. Recordemos que si el capitalismo contiene en sí mismo la tendencia hacia la internacionalización y universalización del mercado, los creadores del socialismo científico, entre ellos Marx y Engels, plantearon la internacionalización de las luchas del movimiento obrero. De hecho, la consigna central del Manifiesto Comunista es Proletarios del Mundo, Uníos. Hoy en día, cuando el capitalismo se ha centralizado y globalizado, es más necesario que nunca unificar las luchas mundiales contra su actual expresión, el neoliberalismo. En tal sentido, y por virtud de las paradojas de la historia, una herramienta sumamente eficaz para unificar y coordinar las luchas a nivel mundial, es la globalización de las comunicaciones.  Por lo demás, el propio Marx anticipó que el salto entre el capitalismo y el socialismo no podía darse antes del pleno desarrollo y del despliegue de todas las potencialidades del modo de producción capitalista. En mi opinión, estamos en ese tramo de la historia, pero bajo condiciones particulares que Marx no podía prever. Tenemos mucho trabajo por delante para actualizar la caracterización del capitalismo del siglo XXI.    

Neoliberalismo

 Para entender el neoliberalismo, tenemos que remitirnos al análisis del capitalismo de primera generación, que algunos caracterizan como capitalismo manchesteriano, que es el que, precisamente, estudió y enfrentó Marx. Se caracterizaba, como sabe todo conocedor de la obra de Marx, por una sobreexplotación del trabajo, por tremendas desigualdades sociales y por un gran malestar social de las clases oprimidas, particularmente el incipiente proletariado industrial.  Las revoluciones en Europa a lo largo del siglo XIX, como por ejemplo, las de 1830, las de 1848, y la Comuna de París, en 1870, todas las cuales presenció Marx; el surgimiento y desarrollo de partidos revolucionarios, partidos de clase y partidos de masas; el surgimiento y desarrollo del movimiento sindical; la revolución rusa de 1917; el impulso de poderosos movimientos sociales en Europa, América y Africa a lo largo del siglo XX; las guerras de liberación nacional y anticolonialiastas de Africa y Asia; el avance de los partidos socialdemócratas en Europa y la declinación del imperialismo norteamericano en los años 70, configuran un prolongado período histórico de luchas sociales y populares que de alguna manera, o más bien de distintas maneras, consiguieron regular al capitalismo, hacerlo retroceder y obligarlo a compartir parte de sus beneficios. Por ejemplo, en torno a Unión Soviética, y después de la Segunda Guerra Mundial, se creó el campo socialista y un ordenamiento mundial bipolar. En Europa, Estados Unidos y otros países de capitalismo desarrollado, se generó lo que se denomina el estado benefactor, bajo el influjo del pensamiento John Maynard Keynes, que propugnaba el pleno empleo y políticas de redistribución del ingreso, con base en los mercados nacionales. De otra parte, las guerras de liberación nacional y anticolonialistas, terminaron con éxito en numerosos países africanos y asiáticos, y en Cuba se estableció un gobierno socialista en las barbas mismas de la potencia imperial, Estados Unidos, que poco después experimentó la mayor derrota militar de su historia, en las arboladas colinas de Vietnam. Paralelamente, se cumplía otra de las leyes del capitalismo descritas por Marx, aquella de la tendencia decreciente de la tasa de ganancia, traducida en un estancamiento económico generalizado, que empezó a advertirse con fuerza a partir de la crisis del petróleo, a principios de los 70.  Un grupo de intelectuales conservadores, agrupados en la denominada Sociedad Mont Pelerin, como Frederick Von Hayek, Milton Friedman, Arnold Harberger y Ludwig von Mises, entre otros, observaban estos procesos y sacaban sus conclusiones. Llegaron a la conclusión de que la única manera para que el capitalismo recuperara su dinamismo y restaurara sus tasas de ganancia, era un retorno a las raíces, vale decir, a la supresión de todo tipo de intermediaciones de partidos políticos y movimientos sociales, así como de la regulación y la intervención del Estado, todo lo cual encubrieron bajo el fetiche de la libertad económica, como única palanca del crecimiento, única forma de reasignar y redistribuir los recursos al interior de una sociedad.   En definitiva, los pensadores neoconservadores que acuñaron el neoliberalismo reelaboraron las bases teóricas de un nuevo patrón de acumulación capitalista, caracterizado por el doble proceso de absolutización y liberalización de los mercados, la desregulación de las relaciones de producción y la privatización de los medios de producción, la expansión de la intermediación financiera, la redefinición del papel del Estado y la crítica radical al modelo precedente, conocido como sociedad de bienestar y también, en otro contexto, modelo de industrialización sustitutiva. Revisemos el neoliberalismo a la luz de la definición de uno de sus propios  ideólogos, como Adolfo Rivera Caro:   El liberalismo es la ideología de la libertad. Para los liberales, la libertad es el valor supremo, entendiendo libertad como la ausencia de coerción. Si nadie me impide hacer algo, soy libre. La libertad, sin embargo, no es la ausencia de leyes, como piensan algunos. En efecto, si yo deseo algo que otros también quieren, ¿cómo impedir que nuestras libertades no entren en conflicto y conduzcan a la violencia? La respuesta está en el estado de derecho, en el imperio de la ley. La ley plantea las reglas del juego. Si todos estamos obligados a cumplirlas, somos libres. La ausencia de leyes sólo conduciría al imperio de la fuerza y viviríamos bajo la tiranía de los más fuertes. En el terreno político, por consiguiente, el liberalismo está a favor del gobierno que más libertades le garantice a cada individuo, y que menos restricciones le imponga a sus actividades. Los liberales desconfían del gobierno y quieren restringir su poder sobre los ciudadanos”.  Esto, por cierto, es una falacia, porque niega la división del trabajo, niega la existencia de clases y parte de la base de una pretendida igualdad, como si el patrón y los obreros tuvieran el mismo poder y disfrutaran de las mismas posibilidades. Lo que en verdad esta doctrina pretende pasar de contrabando es la libertad absoluta del capital y de la empresa para explotar al trabajo, bajo el pretexto que esa es la única forma de asegurar el crecimiento, lo que empíricamente no tiene la menor base de demostración. A mayor libertad de explotación, mayor concentración del capital en pocas manos versus polarización y sufrimiento social, precarización del trabajo y emprobrecimiento generalizado.  Veamos ahora una definición crítica del neoliberalismo, debida al teólogo José Comblin, vinculado a la Teología de la Liberación, en el libro mencionado:  “El neoliberalismo puede ser considerado como una teoría económica, como utopía, como ética o como filosofía del ser humano. En realidad, es una filosofía que se presenta en forma de teoría económica, cargada con todo el valor científico que el mundo actual atribuye a la economía. Es una utopía, pero una utopía que pretende tener bases en la ciencia pura. De este modo, pretende entregar una visión completa del ser humano e incluso, una ética”.  Después de caracterizarlo como una ideología totalizadora, Comblin somete a la crítica el principal sus fundamentos teóricos, aquel de la libre concurrencia e igualdad ante el mercado:  “El libre mercado es una utopía porque sus representantes no contemplan en mercado real, no parten de consideraciones empíricas. Parten de una idea de mercado puro y de allí deducen todas las virtudes del mercado. El mercado libre no existe entre los seres humanos reales. Es apenas una construcción teórica, ideal entre entes abstractos que supuestamente serían trabajadores y consumidores. El libre mercado presupone trabajadores que compitan libremente en el mercado y que ofrecen su trabajo a aquel que mejor pague. Sucede que en el mercado del trabajo el comprador y el vendedor no son iguales. El empresario es siempre, o casi siempre, más fuerte. Generalmente puede imponer sus condiciones. Supuestamente, el trabajador es libre para elegir: puede aceptar o rechazar una oferta de trabajo. Pero en la vida real tal elección no existe. Necesita comer y, por eso, está obligado a aceptar lo que se le ofrece, aún queriendo rechazar la oferta. No existe libre elección para el trabajador”.  Chile tiene el dudoso honor de haber sido el conejillo de indias del neoliberalismo.Sucede que durante el gobierno de la Unidad Popular, un grupo de economistas de la escuela de Chicago, entre los cuales cabe mencionar a Emilio Sanfuentes, Miguel Kast, Sergio de Castro, Pablo Barahona y Alvaro Bardón, habían elaborado por encargo de la Sociedad de Fomento Fabril y con financiamiento de la CIA, un plan económico alternativo para el momento del derrocamiento de la Unidad Popular, que ellos mismos bautizaron como “el ladrillo”, el cual contenía una sistematización de un proyecto que, después de la fase de laboratorio ensayada en Chile, saldría a conquistar el mundo impulsado por los gobiernos de Ronald Reagan en Estados Unidos y Margaret Thatcher en Gran Bretaña, conocido bajo la denominación genérica como modelo neoliberal.   La principal herramienta de política económica del neoliberalismo, ensayada primero en Chile a partir de 1975, y luego difundida a nivel mundial es el denominado ajuste estructural.  Por ajuste estructural se entiende un conjunto de medidas impuestas desde el Estado, que apuntan a corregir desequilibrios en las cuentas nacionales por la vía de la contracción de la demanda. Entre las medidas de más frecuente aplicación cabe mencionar la eliminación de controles de precios, la liberalización del tipo de cambio y las tasas de interés, la supresión o reducción de las barreras arancelarias, la desindexación de los salarios, la contracción del circulante monetario, la privatización de empresas y servicios públicos y el incremento de la recaudación tributaria de carácter regresivo, como es por ejemplo, el IVA.Adviértase que todas estas medidas son adoptadas por imposición del Estado, lo que desmiente el mito de que el neoliberalismo busca reducir el Estado. Lo que busca realmente es que el Estado les asegure la asignación de los subsidios, les elimine la competencia y les facilite todos los mecanismos para apoderarse del excedente social de la economía.  Dado que por definición el capital no se ajusta a sí mismo, pues el sentido último de las medidas apunta a garantizar el incremento de su tasa de ganancia, el balance neto de la combinación de las mismas es siempre la caída del ingreso de las personas y la reducción de su nivel de vida, con un resultado inevitablemente contradistributivo.  Resulta difícil cuantificar el monto de la transferencia de recursos desde el trabajo al capital al cabo de tantos años de sostenido ajuste estructural. Al respecto, cabe citar un cálculo del economista Orlando Caputo: “Comparado con los años 1969/1970, la participación de los salarios disminuye siete puntos porcentuales aproximadamente. En 1995, lo anterior significa que más de 4.500 millones de dólares han pasado en sólo ese año de la masa de salarios a los excedentes de explotación o a la depreciación del capital”.El ajuste estructural se ha encastrado de tal forma en el pensamiento económico de las torpes dirigencias de los gremios empresariales chilenos, que año a año se asiste al patético espectáculo del regateo por el salario mínimo, en que personas que ganan millones de pesos al mes argumentan con toda seriedad la inconveniencia de elevarlo, en el caso de 2005, de 116 a 120 mil pesos mensuales. También eso explica que la demanda interna permanezca deprimida ya por más de cinco años consecutivos, y que coexista con cifras macroeconómicas de crecimiento, lo que también desmiente otro de los fetiches ideológicos del neoliberalismo, en el sentido de que el crecimiento sería el único mecanismo de reasignación de recursos y redistribución del ingreso. Lo que hemos visto y seguiremos viendo es que a mayor crecimiento, mayor acumulación en cada vez menos manos. Hoy en día, asistimos a una nueva fase de internacionalización del capitalismo, conocida como globalización, caracterizada entre otros, por los siguientes rasgos tipificantes:

  • Internacionalización del proceso productivo, es decir la elaboración de diversas partes de la misma mercancía en diferentes países.
  • Expansión desenfrenada del capital financiero, alejado cada vez más de la esfera de la producción y de la economía real, lo que viene a cumplir la crucial predicción de la economía política, en cuanto a la ley de tendencia decreciente de la rentabilidad del capital.
  • En directa relación con esto último, desregulación de los mercados y reajuste estructural, en cuanto a liberalización de precios, reducción de salarios y gasto público, desmantelamiento de los mecanismos de seguridad social y debilitamiento de la capacidad negociadora del movimiento sindical.
  • Creación de grandes conglomerados de carácter transnacional y debilitamiento de la participación y la autonomía de las economías nacionales.
  • Proceso continuo de centralización y concentración del capital financiero e industrial. 
  • Propensión totalizadora, en cuanto a que más que un proyecto económico, se trata de un proyecto social, político e ideológico global de dominación.

 Esta eficiencia del neoliberalismo para desviar el excedente social de la economía hacia las faltriqueras del capital es el factor que explica se expansión a nivel mundial.  El neoliberalismo ha sido diseñado, promovido e implementado por las instituciones multilaterales de crédito, tales como el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y el Banco Interamericano de desarrollo, las que chantajean a las economías dependientes y les imponen programas de ajuste estructural como condición para otorgarles créditos que normalmente se utilizan para servir créditos anteriores, todo lo cual reproduce hasta el infinito el círcuito de la dependencia y el subdesarrollo. A principios de 1990, tras la caída del muro de Berlín, en las elites intelectuales del imperio se formuló un listado de medidas de política económica que constituye el paradigma para orientar a los gobiernos de países en desarrollo y a los organismos internacionales como el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial, a la hora de valorar los avances en materia de ortodoxia económica de los primeros, que pedían ayuda a los segundos. Este conjunto de normas se conoce como el Consenso de Washington, base de la actual aplicación práctica del neoliberalismo. Sus diez mandamientos establecen:  ·        disciplina fiscal y presupuestaria;·        cambios en las prioridades del gasto público (de áreas menos productivas a salud, educación e infraestructuras);·        reforma fiscal encaminada a buscar bases imponibles amplias y tipos marginales moderados;·        liberalización financiera, especialmente de los tipos de interés;·        búsqueda y mantenimiento de tipos de cambio competitivos;·        liberalización comercial;·        apertura a la entrada de inversiones extranjeras directas;·        privatizaciones;·        desregulaciones;·        garantía de los derechos de propiedad. Demás está decir que Chile es uno de los más fieles cumplidores de este decálogo.  Ahora bien, el poder del neoliberalismo radica en que además de una teoría económica, es al mismo tiempo un cuerpo doctrinario e ideológico coherente, un programa político, una filosofía de vida y un conjunto de pautas valóricas y culturales, alimentado por juntas de expertos llamados "tanques de pensamiento", intelectuales de departamentos universitarios y de agencias gubernamentales y un ejercito internacional de economistas, sociólogos, planificadores y apologistas neoliberales, que encuentran oídos bien dispuestos en las fuerzas armadas de los Estados, en las oligarquías locales y en los medios de comunicación, lo cual retroalimenta el ciclo y lo hace aparecer como la única forma de organización política y económica posible en estos tiempos de mercado, democracias restringidas y posmodernidad.  Inicialmente, el neoliberalismo pareció inexpugnable, al punto que ciertos ideólogos como Fukuyama hablaron del “fin de la historia”. Esto obedeció en gran parte al efecto subjetivo de la caída del bloque socialista de Europa oriental, al desarme ideológico de los partidos socialdemócratas y a la deserción de la clase intelectual y su conversión al dogma neoliberal.  Pero hoy, cuando han quedado en evidencia las desastrosas consecuencias sociales generadas por su aplicación en los diversos países, sin el menor  correlato en progreso económico y desarrollo social, sino todo lo contrario, al tiempo que se asiste a una reactivación de la lucha política y social de los pueblos, sobretodo en América latina, emergen posibilidades concretas de derrotar al neoliberalismo, además de nuevos actores.    En opinión del sociólogo argentino, Atilio Borón, el fracaso del neoliberalismo es inapelable, por las siguientes razones:  (I) el neoliberalismo ha demostrado ser incapaz de promover el crecimiento económico, y en este sentido su desempeño ha resultado ser, tomando un período suficientemente largo, uno de los fiascos más estruendosos de la historia económica del siglo veinte, con tasas de crecimiento muy inferiores a las de los períodos que le precedieron; (II) el neoliberalismo ha fracasado de manera aún más rotunda en redistribuir los ingresos y las rentas, pese a las reiteradas promesas en contrario, ahora silenciosamente archivadas, de las argumentaciones basadas en la 'teoría del derrame,' esa engañifa que pretendió pasar por una verdad revelada. No hubo tal cosa: los ricos se enriquecieron cada vez más al paso que la gran masa de la población se sumergía más profundamente en la pobreza; (III) al dar rienda suelta a las tendencias predatorias de los mercados el neoliberalismo provocó notables fracturas de todo tipo al instituir un verdadero 'apartheid' económico y social que destruyó casi irreparablemente la trama de nuestras sociedades y debilitó hasta límites casi desconocidos la legitimidad del estado democrático trabajosamente instaurado en los años ochentas del siglo pasado. Agrega que este triple fracaso del neoliberalismo potenció las contradicciones desencadenadas por la crisis del modelo de acumulación establecido en los años de la posguerra, cuadro que ha generado la constitución de nuevos sujetos políticos, por cuanto:
”a) precipitó el surgimiento de nuevos actores sociales que modificaron de manera notable el paisaje sociopolítico de varios países. El caso de los piqueteros en la Argentina; o los pequeños agricultores endeudados de México, o los jóvenes privados de futuro por un modelo económico que los condena y a toda una variedad de organizaciones de inspiración identitaria -de etnia, género, opción sexual, lengua, etcétera- y los movimientos 'alterglobalización';
b) acrecentó la gravitación de otras fuerzas sociales y políticas ya existentes pero que, hasta ese momento, carecían de una proyección nacional debido a los insuficientes niveles de movilización y organización que las caracterizaban y a las dificultades para instalar sobre el terreno de la política nacional sus formatos organizativos, tácticas de lucha y reivindicaciones históricas. Es el caso de los campesinos en Brasil y México, de los piqueteros en Argentina, y el de los pueblos originarios en Ecuador, Bolivia y partes de México y Centroamérica;
c) atrajo a las filas de la contestación al neoliberalismo a grupos y sectores sociales intermedios, las llamadas 'clases medias', en el caso argentino, los médicos y trabajadores de la salud en El Salvador; o los grupos movilizados por la 'Guerra del agua' en Cochabamba; o la resistencia a las políticas privatizadoras del gobierno peruano en Arequipa”.

Un segundo factor que explica el surgimiento de estas nuevas expresiones de resistencia al neoliberalismo se relaciona íntimamente con el fracaso de los 'capitalismos democráticos', o sistemas de democracias restringidas o meramente representativas que reemplazaron al ciclo de las dictaduras latinoamericanas, pero que en la práctica se convirtieron en epígonos del neoliberalismo.  En opinión de Borón, un tercer factor sería la crisis de los movimientos sindicales y partidos de izquierda tradicionales, que atribuye a (i) la creciente heterogeneidad del 'universo asalariado'; (ii) la declinante gravitación cuantitativa del proletariado industrial en el conjunto de las clases subalternas; (iii) la aparición de un voluminoso 'subproletariado' que incluye a un vasto conjunto de desocupados permanentes, trabajadores ocasionales, precarizados e informales, trabajadores por cuenta propia y toda una vasta masa marginal a la que el capitalismo ha declarado como 'redundante' e 'inexplotable’”.  El cuarto factor que explica la emergencia de nuevas fuerzas sociales es la globalización de las luchas en contra del neoliberalismo, que se inició en Seattle, en 1999, con una masiva y combativa protesta contra una reunión de la Organización Mundial de Comercio, y se ha repetido desde entonces en todas las reuniones del Estado Mayor del capitalismo mundial.  Por cierto, el neoliberalismo no quedado ni quedará impasible ante estos desafíos. Borón distingue tres momentos en sus estrategias de defensa:  “Una primera, anterior a los acontecimientos de Seattle, en la cual el neoliberalismo se empeñaba en mostrar su 'rostro humano' y en exhibirse como el portador de la sensatez técnica en el manejo de las complejas cuestiones económicas. En la segunda, luego del trauma de Seattle el neoliberalismo elabora estrategias defensivas y comienza a desarrollar un discurso y una práctica orientados a la militarización de la política y a la criminalización de la protesta social, bajo el pretexto de combatir el narcotráfico y la subversión. La tercera está marcada por el ataque a las Torres Gemelas de Nueva York y al Pentágono. Comienza con el anuncio de la nueva doctrina estratégica norteamericana en septiembre de 2002, que afirma el principio de la 'guerra preventiva' y clausura en los hechos la posibilidad de un orden internacional plural, y se manifiesta en intervenciones imperialistas a gran escala, como las guerras de Afganistán e Irak, o con intervenciones de baja intensidad, como el Plan Colombia, o las continuas amenazas contra el denominado “eje del mal”.  En ese recodo de la historia nos encontramos. El neoliberalismo ha perdido consenso y legitimidad. Pero aún le queda el poder político, económico y militar. La supervivencia del sistema neoliberal depende la concurrencia simultánea  de una democracia restringida, una elevada tasa de explotación del trabajo, y un sujeto social apático, dividido y alienado. En eso radica su poder, pero también su talón de Aquiles. Evidentemente, no caerá como una fruta madura, sino como consecuencia de la intensificación de la lucha de los pueblos. A su turno, estas luchas enfrentan un horizonte que permite, razonablemente, apostar por una victoria, pero a condición de que se cumplan condiciones como las siguientes:-superar el falso dilema que pretende oponer a partidos políticos y movimientos sociales.-articular y coordinar las luchas en el nivel global, lo que pasa por intensificar la integración subregional-promover proyectos de sociedad y programas políticos nacionales que desplacen la dirección de elites corruptas y las reemplacen por fórmulas de democracia participativa.-y como siempre, o como nunca, no cansarse de luchar.   Concluyo con una lección extraída de la historia. La revolución francesa fue derrotada y sucedida por dos restauraciones monárquicas encerradas entre dos imperios napoleónicos, pero ello no impidió que  su creación más fecunda, vale decir el sistema democrático republicano fundado en la división de los poderes del Estado, cumpliera la tarea histórica de extender sus reales por todo el orbe.  Extrapolando la analogía, así como el socialismo de primera generación reguló al capitalismo manchesteriano, necesitamos acuñar un socialismo de segunda generación para regular al capitalismo neoliberal y, desde luego, aspiramos a un socialismo de tercera generación que sea capaz de materializar el sueño de Marx de una sociedad sin clases, independiente del período de tiempo que tarde la historia en describir ese amplio movimiento.       

BATALLA DE IDEAS

La obra de Carlos Marx y los desafíos del siglo XXI 

 Ricardo Alarcón de Quesada 

III Conferencia Internacional "La obra de Carlos Marx y los desafíos del Siglo XXI". Mayo 3 de 2006. Palacio de las Convenciones, La Habana, Cuba.

 

 “Recordemos que decía que no bastaba que la idea clamase por hacerse realidad, sino que era necesario que la realidad gritase también por erguirse en idea”     Franz Mehring

No intentaré abordar aquí la amplia y rica producción intelectual de Carlos Marx, su profundo análisis del capitalismo o de los principales acontecimientos de su época ni tampoco lo haré acerca de su vida ejemplar como luchador social y dirigente revolucionario. Se que estos temas resultan familiares a ustedes.

Les propongo, si se me concede la licencia, separar a Marx del marxismo. Con ello aludo a la necesidad de pensar a Marx desde Marx más que desde cualquiera de las versiones del marxismo, imaginarlo a él planteándose los desafíos del Siglo XXI, apartando lo esencial de su obra, de lo que de su obra hicieron otros.

En lugar de embarcarnos en la nunca acabada sucesión de relecturas de su pensamiento que han acompañado a quienes lo reivindican como suyo, tanto como a los que se empeñan inútilmente en sepultarlo, es necesario rescatar su legado fundamental, aquello que le hace trascender su tiempo para estar aquí y ahora, en la lucha por la emancipación humana.

Tomo como punto de partida la advertencia, no siempre escuchada, de Rosa Luxemburgo: “la obra capital de Marx, como su ideología toda, no es ningún evangelio en que se nos brinden verdades de última instancia, acabadas y perennes, sino manantial inagotable de sugestiones para seguir trabajando con la inteligencia, para seguir investigando y luchando por la verdad”.

Asumir su obra, por encima de cualquier otra consideración, como fuente de inspiración y guía para quienes como él queremos no sólo interpretar acertadamente el mundo sino sobre todo transformarlo luchando hasta alcanzar el socialismo.

No se trata de encontrar en sus textos citas que parezcan útiles al análisis de la realidad contemporánea, del capitalismo tal cual es hoy día, algo de lo que él no se ocupó ni habría podido proponérselo.

Nuestra obligación, es valernos de su ideología toda y desde ella construir una teoría y una práctica que corresponda con esa realidad y contribuya a transformarla.Probablemente no exista prioridad más alta ni urgencia mayor para los socialistas: definir una concepción estratégica y precisar las tácticas y los métodos de lucha adecuados para enfrentar al capitalismo realmente existente. Las herramientas teóricas a nuestra disposición requieren ser afiladas para su empleo eficaz en esta etapa que plantea nuevos desafíos al movimiento revolucionario.

Estas notas no tienen otro propósito que contribuir a la discusión de ese crucial tema y carecen, obviamente, de cualquier pretensión de agotarlo. Han sido redactadas teniendo presente lo que del gran texto inconcluso afirmara también Rosa Luxemburgo: “Inacabados como quedaron, estos dos tomos encierran valores infinitamente más preciosos que cualquier verdad definitiva y perfecta: el acicate para la labor del pensamiento y ese análisis crítico y de enjuiciamiento de las propias ideas, que es lo que hay de más genuino en la teoría que nos ha legado Carlos Marx”.

Otra observación indispensable. La necesidad de elaborar una teoría revolucionaria que sirva a la victoria frente a lo que se ha dado en llamar la globalización neoliberal no tiene absolutamente nada que ver con una pretendida liquidación del marxismo y mucho menos con la imaginaria desaparición de la lucha de clases que algunos intentaron convertir en dogmas inamovibles en apresurados textos que inundaron el planeta a comienzos de la última década del Siglo XX.

La disolución de la URSS y la bancarrota del denominado “socialismo real” dieron paso a una operación triunfalista hábilmente desplegada por los principales centros del imperialismo que, sin embargo, apenas podía ocultar su carácter esencialmente defensivo: con su victoria aparentemente total y definitiva, el capitalismo, en realidad, entraba en una nueva fase que pudiera ser terminal en la que sus contradicciones y limitaciones se manifiestan con una crudeza no disimulada y en la que surgen nuevas, insospechadas, posibilidades para la acción revolucionaria.

Esa paradoja quizás explique la escasa duración de aquel triunfalismo en el plano académico. Pocos repiten hoy aquella bobería acerca del “fin de la historia”. No lo hace ya siquiera Fukuyama, más preocupado en estos días en criticar el fracaso de la política de Bush que tanto le debe, sin embargo, a sus elucubraciones. La actual crisis dentro del movimiento neoconservador norteamericano sugiere que no son pocos quienes se cuestionan ahora si verdaderamente fueron ellos los vencedores de la Guerra Fría.

De nuestro lado se impone asimismo la reflexión autocrítica.Debemos admitir nuestros propios errores sobre todo los que sirvieron de abono a la manipulación burguesa del derrumbe del modelo soviético. No es este el momento para profundizar en el análisis del fracaso de una experiencia que ya pertenece a los historiadores. Pero sí resulta ineludible subrayar aquí algo que condujo a la derrota y a su ventajosa utilización por el enemigo.

Ese proyecto -independientemente de Lenin y del espíritu creador que animó los primeros años de la Revolución bolchevique- redujo el marxismo a una escolástica determinista y mecanicista, transformó la investigación en dogma, el pensamiento en propaganda, hasta atraparlo en una esclerosis sin salida. Fabricó una “ciencia” simplificadora que creyó demostrar que el socialismo se realizaría inevitablemente, por sí mismo, como ineluctable consecuencia de una historia predeterminada y que ese socialismo seguiría su marcha, también incontestable, conforme a leyes y reglas codificadas en extraño ritual. El socialismo, en resumen, era inevitable e invencible, con él se arribaría verdaderamente al fin de la historia. No cualquier socialismo sino ese en particular, el que en admirable hazaña trataron de alcanzar Lenin y los bolcheviques, cuya enorme significación nadie podrá arrancar de la memoria del proletariado pero que era eso, un proyecto específico, -es decir, una obra humana, con virtudes y defectos, glorias y sombras, resultado de inmensos sacrificios de un pueblo concreto en circunstancias y condiciones también concretas- y no la realización de una idea predestinada y universal.

La conversión de la experiencia soviética en paradigma para quienes en otros lugares libraban sus propias luchas anticapitalistas, y la imperiosa obligación de defenderla frente a sus enconados y poderosos enemigos, condujo a la subordinación de gran parte del movimiento revolucionario a la política y los intereses de la URSS que no siempre correspondían con los de otros pueblos. La guerra fría y la división del mundo en dos bloques de estados antagónicos que se amenazaban mutuamente con la aniquilación nuclear, redujo al mínimo la capacidad del pensamiento crítico y reforzó el dogmatismo.

En honor a la verdad hay que rendir homenaje a los incontables hombres y mujeres que sacrificaron sus vidas, la mayor parte en total anonimato y murieron heroicamente en cualquier rincón del planeta defendiendo al país de los soviets, a su política y a su aplicación en el propio terruño por equivocada que fuera en no pocos casos. Para ellos respeto y admiración. Pero de lo que se trata ahora es de reconocer las consecuencias muy nocivas de esa tendencia. El “seguidismo” caló hondamente en muchos, organizaciones e individuos, que no pudieron reaccionar racionalmente cuando se desplomó el sistema que era sustento de su fe. Habían vivido convencidos de ser parte de un conjunto imbatible, dueños y administradores de verdades científicamente demostradas y marchaban en una entusiasta procesión de la que, curiosamente, no participaba el fundador, quien simplemente, con toda naturalidad, había aclarado “je ne suis pas marxiste”.

Derrumbado el mito, antiguos dogmáticos fueron incapaces de apreciar las nuevas posibilidades del movimiento revolucionario, los espacios antes inexistentes que era necesario explorar con audacia y creatividad. Hubo quienes, en acrobacia insuperable, se sumaron a los “vencedores” convirtiendo la traición en su nueva religión.

Pero crece el número de los inconformes, de los insatisfechos, de los que se rebelan. Toda la retórica acerca de la hegemonía norteamericana se da de cachetes con su empantanamiento en Iraq, las insalvables contradicciones y limitaciones de su economía, el despertar de masas que allá suponían dormidas, y la corrupción y el resquebrajamiento moral que socavan su sistema político. No andan lejos sus socios en Europa. Acostumbrados, ellos también, a la disciplina bloquista y el “seguidismo” no alcanzan a descubrir la profundidad de la crisis insuperable del que fue, pero ya no es, omnipotente jefe.

En América Latina y en otras partes del Tercer Mundo, entretanto, se afirman procesos radicales y se adelantan esquemas de concertación que buscan eliminar, o al menos reducir, la dominación imperialista.

El malestar anticapitalista, por primera vez, se manifiesta, al mismo tiempo en todas partes, en los países avanzados y en los atrasados y no se reduce sólo a los proletarios y otras capas explotadas. No sólo se expresa hoy en las luchas que pudiéramos llamar “clásicas” -entre clases y naciones explotadas y explotadoras- sino que a ellas se agregan, a veces con más aliento, las que exigen la salvación del medio ambiente, o los derechos de la mujer y de los discriminados y excluidos por cuestiones de sexo, etnia o religión.Un conjunto diverso, multicolor, en el que no faltan contradicciones y paradojas surge frente al sistema dominante No es aún el arco iris que anuncia el fin de la tormenta. Lo caracteriza la espontaneidad, requiere articulación y coherencia que deben ser estimuladas sin sectarismo, sin arrebatarle la frescura.

El gran reto de los revolucionarios, de los comunistas, es definir nuestro papel, el lugar que debemos ocupar en esta batalla. Para ello necesitamos una teoría.

En ese sentido hay que regresar a la tan conocida como olvidada definición de Lenin: “Una acertada teoría revolucionaria sólo se forma de manera definitiva en estrecha conexión con la experiencia práctica de un movimiento verdaderamente de masas y verdaderamente revolucionario”.

Esa teoría, a escala mundial, no existe como algo hecho, que sirva de guía en la lucha para sustituir el actual orden y transformarlo en dirección al socialismo. La teoría hay que formarla y su formación definitiva tiene que realizarse en una interrelación constante con la práctica, en un proceso del que ambos integran un todo inseparable. Pero no se trata de cualquier práctica sino la de un movimiento que sea, a la vez, “verdaderamente de masas y verdaderamente revolucionario”.¿Cuándo puede un movimiento ser definido como verdaderamente de masas y cuándo adquiere la cualidad de verdaderamente revolucionario? Las respuestas no se encontrarán en un laboratorio de investigación ni brotarán del debate académico. Habrán de crearlas los propios revolucionarios, hombres y mujeres de carne y hueso, actuando desde las masas, construyendo su movimiento y tratando de hacerlo cada vez más revolucionario. La vida entera del genial jefe bolchevique puede resumirse en ese empeño.Una persistente leyenda atribuye al autor del Capital haber dicho que “el hombre piensa como vive”, lo cual repiten aun no pocos militantes sin advertir el error ni sus efectos paralizantes. La relación entre el hombre y su entorno es de importancia decisiva para la ética y la política y para comprender la Undécima Tesis sobre Feuerbach. Para transformar el mundo la clave está en la Tercera Tesis. Recordemos las precisiones de Marx:“La teoría materialista de que los hombres son producto de las circunstancias y de la educación, y de que, por tanto, los hombres modificados son producto de circunstancias distintas y de una educación modificada, olvida que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias y que el propio educador necesita ser educado. Conduce, pues, forzosamente, a la división de la sociedad en dos partes, una de las cuales está por encima de la sociedad (así, por ejemplo, en Roberto Owen)La coincidencia de la modificación de las circunstancias y de la actividad humana sólo puede concebirse y entenderse racionalmente como práctica revolucionaria”.En la Segunda Declaración de La Habana los cubanos proclamamos que “el deber de todo revolucionario es hacer la revolución”. Hacerla significa crear un mundo nuevo a partir de los obstáculos y limitaciones que imponen las circunstancias, en un incesante batallar en el que ambos, el hombre y la realidad circundante, se irán transformando recíprocamente.____ X ____“Una cierta forma de socialismo surgirá inevitablemente de la también inevitabledescomposición del capitalismo”Joseph A. SchumpeterLa predicción que acabo de citar ha sido objeto de implacables denuestos por parte de los pensadores burgueses. En 1942 era difícil ver la caída del capitalismo como algo inevitable. Su autor, sin embargo, no dejó de creer en ella hasta el último instante.

Ocho años después, poco antes de morir, sostuvo: “Marx se equivocó en su diagnóstico sobre el modo en que la sociedad capitalista se derrumbaría; pero no se equivocó en la predicción de que finalmente se derrumbaría”.

En 1950 el capitalismo norteamericano alcanzaba el cenit de su hegemonía. Era la única potencia nuclear, no sufrió la devastación que la Guerra Mundial había causado a todos los demás países desarrollados, dominaba económica y políticamente a Europa Occidental y a América Latina, poseía una indiscutida superioridad en la ciencia y la tecnología. A mediados del siglo pasado el mundo era bastante diferente al de hoy. Por caminos que probablemente ellos no sospechaban estamos más próximos ahora al cumplimiento de la profecía en la que coincidieron, paradójicamente, el autor del Capital y su tenaz crítico austro-norteamericano.

Ha cambiado el protagonista, el sujeto de la historia, el hombre. La población mundial ha crecido de manera exponencial desde los días de la publicación del Manifiesto Comunista y continúa haciéndolo. El hombre transitó decenas de miles de años para llegar al primer millar de millones. Le bastó un siglo para triplicar el doble de esa cifra. Cada 25 años aproximadamente se suman a ella una cantidad semejante a la que totalizaba el planeta cuando nació Karl Marx.A ritmo semejante se agotan los recursos naturales de la Tierra y se aniquilan, para siempre, especies animales y vegetales. El hombre es el único ser que se ha dedicado con tanta saña y eficacia a destruir la vida.

Cambios climáticos irreversibles, bosques transformados en desiertos, aguas envenenadas, atmósferas irrespirables, suelos irremediablemente degradados, inauditas aglomeraciones de seres humanos en urbanizaciones inhabitables y siempre multiplicadas, son preocupaciones angustiosas que integran una realidad antes no conocida.Más allá de las ideologías la gente va descubriendo lo que es obvio. En 1992, en la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, los gobiernos y la sociedad civil nos pusimos de acuerdo en que para salvar el mundo era necesario “cambiar los patrones de producción y consumo”, palabras suscritas por muchos, incluido Bush padre. Fueron palabras, ciertamente. Pero implican el reconocimiento explícito, aunque sea en el texto de un documento, de la necesidad de transformación radical de las relaciones entre los hombres y entre ellos y la naturaleza. El sujeto, además, inevitablemente se mueve. La población aumenta exponencialmente pero no lo hace por igual en todo el mundo.

En los llamados países desarrollados se estanca y en algunos incluso tiende a decrecer. En el resto, en aquella parte del mundo que fue bautizada como el Tercero, son más, cada vez muchos más, sus pobladores -a pesar de la muerte temprana, la miseria, el hambre- y también los que en espiral indetenible, se desplazan hacia los enclaves de opulencia.

El Tercer Mundo penetra en el Primero. Este último lo necesita y a la vez lo rechaza. En Europa y Norteamérica aparece un protagonista indeseado, un convidado de piedra que exige sus derechos.Mientras acá llevamos a cabo esta importante reflexión colectiva animados por el ejemplo de un pensador verdaderamente creador y humanista y tratamos de encontrar los senderos hacia un mundo mejor, el Congreso norteamericano sigue discutiendo que hacer con quienes calculan al menos once millones de personas -es decir la población cubana-, los llamados indocumentados, en busca de fórmulas que les permitan seguir explotándolos mientras les cierran el acceso a aquella sociedad.

El fenómeno migratorio se mantendrá y ganará en masividad en la misma medida que el capitalismo, con sus características actuales, se expande por todo el mundo. El capitalismo no puede detenerlo como tampoco está en condiciones de abandonar esas características y mucho menos de transformarse a sí mismo en otra cosa.

La Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos ha pronosticado que, como consecuencia de ese fenómeno, muy pronto se habrán producido modificaciones profundas en las culturas de varios países de Europa. La lucha por los derechos de los inmigrantes y contra la discriminación expresada en manifestaciones públicas que movilizaron a millones de personas y en la histórica protesta del Primero de Mayo -fecha que nunca antes se había celebrado así en Norteamérica- sitúa en primer plano una fuerza política que ya no podrá ser ignorada fácilmente.

La presencia de millones de personas discriminadas y carentes de derechos civiles y políticos, plantea un cuestionamiento esencial que va a las raíces mismas del sistema político que Occidente ha pretendido convertir en modelo obligatorio para todos. Cada vez más se incrementa el número de los que allá trabajan duramente, pagan sus impuestos, mueren en sus guerras, pero no pueden votar ni ser elegidos. En la Roma actual se reduce la participación de los ciudadanos mientras aumenta constantemente la masa de los excluidos, los “bárbaros” modernos. En este mismo edificio, recientemente, el profesor Robert Dahl -destacado apologista del arquetipo capitalista- reconoció en tal marginación la carencia principal de la democracia liberal contemporánea.

El fin de esa exclusión, la lucha por la democracia, incluyendo específicamente la democratización de las sociedades occidentales, debe ser una prioridad para todos los que quieren transformar el mundo. Ella es aún más urgente si nos percatamos de la otra cara del fenómeno migratorio: junto a él crece también, paralelamente, el odio racista, la xenofobia, que nutre las tendencias fascistizantes, presentes hoy de manera evidente en esas sociedades.

El problema migratorio refleja, asimismo, un aspecto del capitalismo actual sobre el que también conviene reflexionar. Mientras los emigrantes son humillados y sobreexplotados en los países donde van a parar, ahí son utilizados también como instrumentos para la opresión de los trabajadores locales. Empleándolos como el ejército internacional de reserva, desprovistos de derechos, y hasta ahora desorganizados, ellos sirven para deprimir los salarios, obligados a aceptar condiciones que, como gusta decir a Bush, el pequeño, no aceptan los trabajadores norteamericanos.

Liberar de su explotación y discriminación a los inmigrantes deviene, pues, en algo esencial para la emancipación de los trabajadores en los países desarrollados. Forjar la unión entre ambos sectores explotados, en lo que ha habido avances aún insuficientes pero cuya importancia no puede ser subestimada, es hoy una tarea impostergable. Rescatar el papel del sindicato, verdadero sustento de la sociedad civil y garantizar el derecho de todos los trabajadores, sin excepciones, a sindicalizarse es indispensable respuesta a un capitalismo que cada vez más abiertamente se despoja de su máscara “liberal” y muestra el rostro perverso de la tiranía.

Hay que cerrarle el paso al fascismo. Es preciso impedir que consiga enfrentar en una oposición insensata a sus víctimas. Que nunca más pueda un Nixon movilizar a los obreros de la construcción contra los jóvenes que, en los años setenta del pasado siglo, se rebelaban contra la guerra de Viet Nam. Unirlos es posible. Unidos los vimos, en Seattle, oponiéndose ambos a la globalización neoliberal.Hay que contribuir a que converjan, y es posible proponérselo, ese es aspecto crucial del mundo contemporáneo y del empeño por cambiarlo.

Los pobres tratan de emigrar hacia el mundo rico para escapar de la pobreza. Los ricos, entretanto, buscan colocar sus capitales en los países pobres a fin de incrementar sus ganancias con la miseria ajena e inevitablemente deprimir las condiciones de trabajo y de vida de los trabajadores en los países centrales.Pocos en Norteamérica y Europa se identificarían como integrantes de una aristocracia obrera, beneficiaria del reparto de migajas provenientes de las colonias. Hoy se reconocen más bien como los derrotados de un sistema que, entre otras cosas, depende cada vez más del “outsourcing” y la maquila y que impone por todas partes el dogma del mercado omnipotente y el “libre comercio”.

Construir la convergencia, para alcanzar más tarde la unión, entre los explotados del Primero y del Tercer Mundo, es ahora no sólo posible sino necesario.

Pero no basta con trabajar por la unidad entre todos los proletarios del mundo, del Primero y el Tercero, del Sur y el Norte. Es imprescindible la unión antifascista, por la democracia, por la paz y la vida. Esforzarse por crear nuevas articulaciones, por forjar alianzas donde sea posible o mientras tanto promover puntos o momentos de coincidencia entre las diversas fuerzas que hoy, por las más diversas motivaciones, están inconformes con el mundo tal cual es, debe constituir la guía principal para los revolucionarios.

Empeñarse por que fluyan en un mismo torrente el movimiento contra la guerra y el que se enfrenta a la globalización y que a su caudal se incorporen todos los discriminados, todos los marginados, es el deber principal, hoy día, de los revolucionarios. Es la vía para conquistar un mundo mejor. Es el camino para avanzar hacia el socialismo. Para alcanzar el socialismo en este Siglo que habrá de ser necesariamente “creación heroica” y como tal auténtica, independiente y por ello, diversa, irrepetible.

BATALLA DE IDEAS

EDUCACIÓN CONTRA  ALIENACIÓN 

Joao Alexandre Peschanski 

Entrevista realizada por “Brasil de Fato”  El filósofo húngaro Itsvan Mészáros alerta sobre las perversidades del capitalismo contemporáneo. 

El mundo está preso en una espiral destructiva, la lógica del capital, que puede causar su desaparición. Se destruye la naturaleza pensando que se está estimulando la producción de mercaderías necesarias para el bienestar humano. Se justifican ataques militares que generan masacres como si fuesen las únicas formas de detener la violencia. Tales anomalías no llaman la atención a la mayoría de la población, pues están cubiertas en una capa que dificulta su comprensión. Esto, de acuerdo con el filósofo húngaro Istvan Mészáros (IM) se llama alienación.

“La pérdida del control sobre las actividades humanas que podríamos y deberíamos controlar” dice Mészáros, cuando estuvo en Sao Paulo para el relanzamiento de su libro “La teoría de la alineación en Marx”, editorial Boitempo 2006.

Habló sobre los aspectos más perversos del capitalismo y de la lógica del capital, fenómeno que insiste en diferenciar. Explicó que donde hay alienación están los elementos que pueden derrocar la dominación del pueblo. Son el alimento de las prácticas de transformación social y la educación. “Es preciso recuperar el sentido de la educación que es conocerse a sí mismo, aprender por diferentes medios.

El pensamiento crítico precisa ser desarrollado por el pueblo pues sólo él tiene la fuerza de liberarse”, dice. 

BF: En “La teoría de la alienación en Marx”,  Ud. afirma que se volvió  una necesidad histórica problematizar el concepto de alienación. ¿Por qué? 

IM: La sobrevivencia de la humanidad está amenazada, no sólo en razón de la potencia militar de algunos países, sino también en virtud de la devastación de la naturaleza. Debemos modificar radicalmente nuestro modo de vida o desapareceremos. Llegamos a ese punto porque hay un poder del que estamos alienados que controla al sistema social, en vez de ser nosotros mismos los que dirijamos nuestro destino. Poderosos intereses  económicos determinan el modo cómo debemos relacionarnos con la naturaleza, llevándonos a nuestra propia destrucción. En la Eco 92, encuentro internacional realizado en Río de Janeiro en 1992, varias promesas fueron enunciadas por gobiernos, incluido el estadounidense, para detener la devastación ambiental. Más, ellas no son cumplidas cuando el presidente George W. Bush deja de firmar el Protocolo de Kyoto, a pesar de reconocer que los EEUU son responsables por un cuarto de los daños a la naturaleza. La devastación es irreversible.

BF: El capitalismo contemporáneo funciona bajo la lógica de producción destructiva. Las máquinas del sistema no paran, pero su funcionamiento es perverso, pues  agotan el planeta.

IM: Los EEUU asumen un papel determinante en la dirección del poder alienado que dirige los destinos de la población mundial. La mayoría compuesta por los otros países, no es menor, más no consiguen competir con el imperio. Al mismo tiempo, la condición de superpotencia de los EEUU es  paradojal, pues el país pasa por grandes dificultades económicas, manifestadas en una deuda catastrófica que no tienen cómo   saldar. Los intereses sólo son pagados con dineros extraídos de otros países, por medio de acuerdos de comercio injustos o intervenciones militares. Antes el capitalismo se enorgullecía de ser una destrucción productiva, pero en su manifestación imperialista se sustenta en la lógica de la producción destructiva. La alineación, absolutamente dominante, es el instrumento fundamental de esa lógica perversa.

BF: ¿Por qué decidió basar su análisis en “Los manuscritos económicos filosóficos”, del pensador Karl Marx, de 1844?

IM: Esa obra representa el momento de maduración de la teoría del capital que Marx va a presentar en otros textos como “El Capital”. El decía que el mundo estaba caminando hacia tener la capacidad de destruirse. Hoy tenemos el poderío militar para destruirnos más de mil veces. Hace algunas décadas, cuando los EEUU y la Unión Soviética disputaban la hegemonía mundial, se hablaba de la teoría de la destrucción mutua asegurada. El   poderío nuclear de las dos potencias mantenía un cierto equilibrio planetario. Hoy, por lo menos, una docena de países tiene armas nucleares y la posibilidad de una confrontación con bombas atómicas, no está descartada. Además de eso, otros armamentos, especialmente químicos, ponen en riesgo a la humanidad. Teóricos del Pentágono que no se pueden llamar de otra manera, sino locos, defienden el uso de armas de destrucción masiva contra países que resisten la dominación total de los EEUU. El resultado de pensamientos como esos, es la situación de Irak, donde más de 100 mil personas han muerto. La insanía, como base de la influencia del Pentágono, se torna en lógica dominante de las relaciones internacionales.

BF: ¿Cómo define Ud. la alienación?

IM: Es la pérdida de control sobre las actividades humanas que podríamos y deberíamos controlar. El sistema social es una construcción humana y debería ser controlada por los hombres, más, está lejos de nosotros, fuera de nuestro alcance, está alienado. Está, algunas veces, usurpado.

BF: ¿Cómo hacer ese control?

IM: No tiene como ser controlado bajo la hegemonía del capital. La alienación no es algo mágico que cae del cielo, más, es parte fundamental de lo que yo llamo metabolismo social de la humanidad. La alineación es un tipo de controlador del capital que no se preocupa cómo será el destino del planeta, sino de su propia reproducción, infinita. La ironía de la humanidad es que consigue desarrollar instrumentos suficientes  para mantenerse, para que todos tengan qué comer, más son usados para estimular una realidad destructiva. La lógica del capital es estimular la alienación pues eso hace aparecer que la población acepta esa paradoja. La alienación lleva a la racionalización de la insanía, a que se crea la ilusión de ser el orden correcto de las cosas. Es el modo como se genera la ideología dominante. Cuando comenzó la invasión de Irak, la justificación era la existencia de armas de destrucción masiva. Tres años después vemos masacres, ruinas, sufrimientos, pero nada de tal armamento. Esa incongruencia fue racionalizada, impidiendo que  se levantase una revuelta de los que rechazaban las justificaciones del gobierno estadounidense. Asimismo la alienación, también está en el hecho de afirmar que los problemas de la humanidad pueden resolverse con la violencia. El cambio de esa dominación, que coloca en riesgo la sobrevivencia del planeta, depende de una acción revolucionaria que va contra la lógica del capital. Dos elementos pueden generar esa acción revolucionaria: la defensa de la naturaleza y la resistencia al belicismo.

BF: En “Los Manuscritos…”, Marx habla en diferentes formas de alienación, pero destaca a dos hombres en relación a ellos  mismos y sus pares. ¿Cómo pensar en una acción revolucionaria, si estamos dispersos y atomizados? 

IM: La lógica del capital fuerza una competencia destructiva de los hombres. La competencia en sí no es mala. Puede llevar a la superación de límites y hasta a nuevas formas de cooperación. Hoy, la competencia, es antagónica: alguien tiene que ser siempre destruido. Genera una onda de miedo, lo que sirve de soporte a los gobiernos autoritarios. La base de nuestra vida social, la producción, que es la reproducción de condiciones de nuestra sobrevivencia, se encuentra fuera de nuestro control. Aquí una vez más está la alienación. La propia noción de economía, fundamental para nuestra vida es  desvirtuada. Antes quería decir  necesitar. Hoy, es consumir, el último nivel posible. Quebrar la alienación es reponer las definiciones históricas reunidas, mostrando la trayectoria de conocimiento de cada concepto y práctica.

BF: La Unión Soviética, China y Yugoeslavia, países que reivindicaron el comunismo, no se preocuparon mucho más que los capitalistas de la naturaleza.

IM: Nunca tuvimos países realmente comunistas. Esos tres países, desafiaron, de hecho el capitalismo pero nunca se desvincularon del poder del capital. Encontraron otras formas de hacerlo existir. Uno de los países que más desbastó el ambiente fue la Unión Soviética que contaminó  territorios inmensos. La construcción del socialismo no puede desligarse de la preocupación por la ecología, base de nuestra sobrevivencia. La cuestión no es sólo derribar el capitalismo o los Estados capitalistas, que pueden, hasta ser fácilmente derribados, sino crear un nuevo poder que enfrente la lógica del capital. La Unión Soviética es la prueba que los Estados capitalistas pueden ser derribados y después restaurados. La raíz del problema no es el capitalismo – un sistema reciente dentro de la historia de la humanidad –  sino la lógica del capital. Los países citados, se decían comunistas, pero mantuvieron la lógica de producción destructiva. Pensaban que tenían que producir más que los EEUU, controlar más áreas de influencia. Siguieron en verdad la mima lógica. No fueron a buscar el sentido original de los conceptos y conocimientos, como la definición antigua de la economía o las contradicciones anotadas por Marx. Reinterpretaron la alienación, pero la mantuvieron como lógica dominante.

BF: El gran desafío de la humanidad es desarrollar una cultura critica, en el sentido político del término, en relación a las prácticas sociales actualmente alienadas.

IM: No basta mantener la crítica en la cabeza o para un círculo cerrado, es preciso hacer un puente con la realidad. La crítica tiene que ser el alimento para organizar un movimiento de masas para transformar la lógica del capital. Eso exige que las personas críticas asuman la responsabilidad de cambiar rumbos. Pero ¿cómo es eso posible si apenas unos pocos,  están en la dirección política y otros están excluidos de las decisiones? ¿Cómo esperar que las personas asuman la responsabilidad por decisiones que nunca tomaron,  que no encuentran ni saben cómo hacer?

BF: La propia noción de que algunos saben y otros tienen que ser dirigidos, es ideológica. La alienación mantiene esa visión, que genera personas inseguras, fáciles de manipular.

IM: No se puede perder de vista la necesidad de la confrontación. Los excluidos tienen que cuestionar la razón de su exclusión. De ahí  van a llegar a la conclusión que no hay nada que la justifique.

BF ¿Cómo se da esa toma de conciencia?

IM: No se puede dar simplemente por un grupo de intelectuales. El pensamiento crítico precisa estar al alcance y ser desarrollado por una masa de personas. El problema es que desde la más tierna edad en las escuelas a las personas se les enseña a ser dóciles. Muchas personas no tienen acceso a la educación formal. Formas alternativas de educación deben ser desarrolladas por el pueblo. Es  preciso recuperar el sentido de la educación que es conocerse a sí mismo, aprender por diferentes medios, creativos y alternativos. El pensamiento crítico precisa ser desarrollado por el pueblo, pues sólo él tiene la fuerza para liberarse. No hay fórmula mágica para destacar la necesidad de estimular la creatividad que la alienación trata de destruir.

BF: Marx dice que es preciso buscar el punto de contradicción del sistema, pues sólo en ella está la llave para la emancipación. Ud. ¿está diciendo que es necesario desmitificar los mecanismos de la alienación?

IM: La alienación sólo puede ser vencida con educación. Hay una relación dialéctica, es claro. No se  acaba con la alienación simplemente aprobando una ley: la alienación está prohibida. Eso genera más alienación. La educación necesita ser orientada para una humanidad sustentable. Es una pedagogía con una clara intención política, de liberar al pueblo, pero no es dogmática, pues emana del propio pueblo. Resalto que esa educación es urgente. Es preciso asumir la responsabilidad respecto a la transformación, desde esa perspectiva, no tan distante,  de un mundo  presto a desaparecer. Lo primero es parar la competencia destructiva y estimular una interacción positiva entre los hombres. Nota: Autor del clásico “Más allá del capital”, el húngaro István Mészáros nació en Budapest, en 1930, donde se graduó en Filosofía, integró  la Asociación de Escritores Húngaros, editó la revista Academia de Ciencias, Magyar Tudomány, y la revista mensual Eszmélet. Después de la revuelta de 1956 abandonó el país. En 1995 fue electo miembro de la Academia Húngara de Ciencias. En 2006, recibió el título de Investigador de la Academia de Ciencias Cubana. Glosario: Karl Marx (1818 – 1883) Filósofo, economista,  revolucionario, nacido en Alemania, creador de las bases teóricas del comunismo.Protocolo de Kyoto: Conjunto de metas para la reducción de los gases contaminantes, los que se acredita, están relacionados con el calentamiento global. El protocolo, firmado por 141 países, pero no por los EEUU, principal productor de esos gases, entró en vigor en febrero del 2005, pero no ha surtido ningún tipo de efecto.Pentágono: Sede del Departamento de Defensa de Gobierno de los EEUU. Extraído de “Brasil de Fato”. Edición 169 del 25 al 31 de mayo del 2006. Página 8

Traducción del portugués: Marta Godoy H.

BATALLA DE IDEAS

CONTRA EL NEOLIBERALISMO 

MARTA GODOY H.

Licenciada en Ciencias Sociales

Encargada Nacional de Educación de PCCH.-

El cambio del sistema binominal no va a solucionar nada, es una expresión que ha surgido en algunos sectores de izquierda y, por otra parte, una de las acciones que se ha lanzado para terminar con él, la recolección de millón de firmas, no alcanza aún la magnitud requerida. Esto parece mostrar que es necesario analizar el tema.Si sólo consideramos el cambio del sistema electoral binominal, como la posibilidad de elegir algunos parlamentarios de izquierda, evidentemente el cambio, por sí solo, no lo soluciona. Parlamentarios de izquierda y de sectores hoy excluidos del Parlamento, con sistema proporcional , serán elegidos si se logra en la población el apoyo necesario.

Sin embargo, el cambio del sistema electoral binominal por uno proporcional, no excluyente, encierra mucho más que lo señalado, encierra el romper una de las principales trabas para la representación democrática de los trabajadores, de los mapuches, de los hombres y mujeres que no han podido estudiar , del más de 1 millón de jóvenes que no se inscribieron por no sentir ninguna garantía de representatividad, etc. Encierra abrir una brecha hacia la democratización del país, lo que podría traducirse en la participación de todos los chilenos en la discusión y toma de decisiones en temas como en que se ocupan los excedentes del cobre , cómo se democratizan los municipios, reformas educacional, de salud, previsional, etc. Podría traducirse en libertad de expresión, en respeto efectivo de los derechos humanos, de la diversidad política, religiosa, étnica, sexual. En suma, podría traducirse en el futuro, en un gobierno democrático que dirija el país de acuerdo a los intereses de la mayoría de los chilenos.

 

Si más chilenos fuéramos entendiendo y convenciéndonos que terminar con el binominal, es un primer paso para lograr un gobierno democrático, con todo lo que ello implica, le pondríamos más empeño al millón de firmas y a convencer a otros de la ventaja de vivir en democracia

Con esta introducción he querido demostrar que tras esta acción política hay ideas de las cuales es necesario posesionarse con mayor profundidad. Es necesario analizarlas, desarrollarlas, enriquecerlas, buscar las formas para abrirles paso en las mentes de los chilenos. La falta de ideas nos lleva a un empobrecimiento de la acción política y a la limitación de los resultados obtenidos a hechos aislados con poca proyección estratégica.

La lucha que hoy se da en el mundo, en América y en Chile contra el neoliberalismo, es como lo ha dicho muy bien el cro. Fidel Castro, una batalla de ideas. Se trata de ir destruyendo una a una, las falsas ideas, los falsos valores que el sistema neoliberal, con una estructura muy bien trabajada, ha impuesto en nuestra sociedad,. Destruirlas con la verdad y con los valores que son propios del ser humano, de ese ser que entra en contacto con la naturaleza y con otros seres humanos, para lograr su subsistencia y no para usufructuar de ellos y destruirlos.

En Chile la instalación, por la dictadura, del neoliberalismo se realizó a través de un ajuste estructural que implicó reformas en lo económico, en lo social, en lo político institucional, en lo ideológico. No entraremos en detalles en qué consistieron éstas, por cuanto este tema ha sido suficientemente abordado. Sólo señalaremos que cada una de ellas tenía un trasfondo ideológico que pasó con los años a ser parte del sentido común de gran parte de nuestros compatriotas.

Para graficar abordaremos algunas las verdades que con las reformas se impusieron.

Este sistema económico posibilita una alta productividad lo que llevará al mejoramiento de las condiciones de vida de los chilenos y eso les dará la libertad para elegir profesión, familia, formas de vida, participar en actividades culturales, deportivas, políticas.

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  • La primera falacia: el producto de la alta productividad en algunos sectores de la economía, fue a parar a muy pocas manos, el prometido chorreo no se produjo.
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  • Los métodos que el sistema usa para elevar la productividad: salarios bajos, aumento de la jornada de trabajo, estímulos por rendimiento, precarización del empleo, introducción de la subcontratación y suministro de personal, inaplicabilidad de la negociación colectiva y el derecho a huelga, transforman en letra muerta toda posibilidad de libertad individual, de elegir nada.
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El mercado, a través de la libre competencia es el mejor regulador de la economía.

     

  • Para una economía abierta como la de Chile, el mercado es mundial y la competencia internacional, en el mercado se expresan los grandes consorcios financieros que imponen las reglas a los gobiernos, a los productores y a los consumidores.
  •  

     

  • Organismos internacionales como el FMI, el BM, la OMC imponen exigencias que hacen inviable cualquier libre competencia .
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  • Para terminar con la falacia de la libre competencia, las personas no entran al mercado, ellas se someten a lo que les imponen por la oferta, la publicidad, el crédito y su propio poder adquisitivo.
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  • Para una economía abierta como la de Chile, el mercado es mundial y la competencia internacional, en el mercado se expresan los grandes consorcios financieros que imponen las reglas a los gobiernos, a los productores y a los consumidores.
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  • Organismos internacionales como el FMI, el BM, la OMC imponen exigencias que hacen inviable cualquier libre competencia .
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  • Para terminar con la falacia de la libre competencia, las personas no entran al mercado, ellas se someten a lo que les imponen por la oferta, la publicidad, el crédito y su propio poder adquisitivo.
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    El empresario privado cuida más y hace una utilización óptima de los recursos, en cambio el Estado es ineficiente, con sus regulaciones obstaculiza el desarrollo de la economía, por tanto, todo, incluidos los servicios básicos, debe estar en manos privadas.

       

    • En Chile además del ejemplo de la banca privada que quebró el 82 hay múltiples ejemplos de ineficiencia de privados, en que el Estado ha debido concurrir en su auxilio.
    •  

       

    • El Estado en Chile ha demostrado que puede ser eficiente y manejar la economía en beneficio de todos los chilenos, allí están las realizaciones de la CORFO y muchas de las realizaciones del Gobierno Popular.
    •  

       

    • Después de las privatizaciones, hoy tenemos las AFP que no son capaces de proporcionar jubilaciones dignas a sus asociados, la educación que tiene bajos índices de rendimiento, la atención de salud insuficiente, etc.
    •  

       

    • El empresario privado utiliza los recursos del país en forma anárquica, para obtener máxima ganancia inmediata, sin importarle la contaminación de las aguas, del aire, el agotamiento de los recursos minerales, etc
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  • En Chile además del ejemplo de la banca privada que quebró el 82 hay múltiples ejemplos de ineficiencia de privados, en que el Estado ha debido concurrir en su auxilio.
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  • El Estado en Chile ha demostrado que puede ser eficiente y manejar la economía en beneficio de todos los chilenos, allí están las realizaciones de la CORFO y muchas de las realizaciones del Gobierno Popular.
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  • Después de las privatizaciones, hoy tenemos las AFP que no son capaces de proporcionar jubilaciones dignas a sus asociados, la educación que tiene bajos índices de rendimiento, la atención de salud insuficiente, etc.
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  • El empresario privado utiliza los recursos del país en forma anárquica, para obtener máxima ganancia inmediata, sin importarle la contaminación de las aguas, del aire, el agotamiento de los recursos minerales, etc
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    La gente actúa sólo movida por su interés personal, por eso los problemas económicos que tienen que ver con las personas hay que tratarlos de acuerdo a su interés, con incentivos por rendimiento, evaluaciones personales, castigos por deficiencias.

       

    • Frente a esta caracterización individualista, los hechos muestran que el hombre es solidario si es estimulado a ello
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    • El hombre se involucra en campañas mundiales incluso por temas que le atañen sólo como ser humano, como es el caso de la paz.
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    • La lucha de los profesores contra la evaluación personal en las actuales condiciones, sin carrera docente, muestra que hay un sentido solidario incluso con las generaciones futuras.
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  • Frente a esta caracterización individualista, los hechos muestran que el hombre es solidario si es estimulado a ello
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  • El hombre se involucra en campañas mundiales incluso por temas que le atañen sólo como ser humano, como es el caso de la paz.
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  • La lucha de los profesores contra la evaluación personal en las actuales condiciones, sin carrera docente, muestra que hay un sentido solidario incluso con las generaciones futuras.
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    Si se obliga a los empresarios a elevar los salarios de los trabajadores y a entregarles previsión social, éstos no estarán en condiciones de contratar nuevos trabajadores y es posible que tengan que despedir algunos.

       

    • La falsedad está en que con la tasa de ganancia que están obteniendo los grandes empresarios, perfectamente pueden y deben cancelar salarios y previsión social, eso podría disminuir mínimamente su tasa de ganancia.
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    • Si llegan a despedir trabajadores es porque realmente en ese momento no los necesitan o por presionar, pero a la larga, no se privarán de tener un trabajador que le está entregando la plusvalía para incrementar su capital.

       

       

      Si se obliga a las empresas transnacionales del cobre a pagar un royalty de 10 o más que es lo que se paga en otros países y a cancelar los impuestos, se van a ir del país.

         

      • La falsedad de esta afirmación queda en evidencia cuando se examinan las ganancias, que es su razón de existencia, que estas empresas están obteniendo de nuestro cobre
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      • Y si llegasen a irse, el Estado chileno cuenta con recursos para hacerse cargo de la explotación de las minas a favor de todo el país
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  • La falsedad está en que con la tasa de ganancia que están obteniendo los grandes empresarios, perfectamente pueden y deben cancelar salarios y previsión social, eso podría disminuir mínimamente su tasa de ganancia.
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  • Si llegan a despedir trabajadores es porque realmente en ese momento no los necesitan o por presionar, pero a la larga, no se privarán de tener un trabajador que le está entregando la plusvalía para incrementar su capital.

     

     

    Si se obliga a las empresas transnacionales del cobre a pagar un royalty de 10 o más que es lo que se paga en otros países y a cancelar los impuestos, se van a ir del país.

       

    • La falsedad de esta afirmación queda en evidencia cuando se examinan las ganancias, que es su razón de existencia, que estas empresas están obteniendo de nuestro cobre
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    • Y si llegasen a irse, el Estado chileno cuenta con recursos para hacerse cargo de la explotación de las minas a favor de todo el país
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    Si se obliga a las empresas transnacionales del cobre a pagar un royalty de 10 o más que es lo que se paga en otros países y a cancelar los impuestos, se van a ir del país.

       

    • La falsedad de esta afirmación queda en evidencia cuando se examinan las ganancias, que es su razón de existencia, que estas empresas están obteniendo de nuestro cobre
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    • Y si llegasen a irse, el Estado chileno cuenta con recursos para hacerse cargo de la explotación de las minas a favor de todo el país
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    En esta batalla de ideas se debe conocer muy bien el sistema, analizar las falsas ideas, dejarlas en evidencia, combatirlas con nuestras ideas, desde el punto de vista de los sectores excluidos y engañados. Poner frente a ellos la solidez de las ideas que han dado sustento a las luchas de los trabajadores, las ideas de Marx y todos sus seguidores en el mundo.

    Esta sección estará orientada a dar a conocer las ideas de distintos autores que se han involucrado en esta tarea y que nos plantean propuestas o temas de discusión.

    La intención última es que todos nos incorporemos a esta batalla de ideas.

     

     

    Mayo 2006.-

    DISCURSO 94 AÑOS PCCH

     GUILLERMO TEILLIER DEL VALLE

    PRESIDENTE DEL PCCH 

    Compañeras y compañeros:                                          

    Sin duda que hoy día estamos de fiesta. Tenemos muchos motivos para estar alegres y contentos. Qué bueno que en la vida de los revolucionarios, aquellos que luchan todos los días y que muchas veces les ha tocado  vivir horas amargas, puedan disfrutar momentos de alegría, como estos que nos entregan los jóvenes de nuestra patria. Qué ejemplo de lucha y de movilización para enfrentar las  batallas que vienen por la democratización de nuestro país.

     

    Saludamos a los estudiantes secundarios a través de nuestras queridas juventudes comunistas, los de la camisa amaranto, que participan de lleno, junto a jóvenes de diversos pensamientos políticos e independientes en esta lucha por el derecho a la educación. 

    Los estudiantes han hecho reventar la crisis del sistema educacional, un sistema obsoleto, incapaz de cumplir con los requerimientos académicos de la mayoría, profundamente injusto, reproductor de la desigualdad social desde la niñez. Un sistema educacional mercantil, que relega a la educación pública a la formación de chilenos de segunda clase. Entran en crisis la LOCE, la Jornada Escolar Completa, la Municipalización de la Educación y el sistema particular subvencionado.

    Son muchas las voces retrógradas que vienen de la derecha, que pretenden cercenar el contenido profundo de los objetivos de esta movilización. Por eso es que reiteramos nuestro apoyo a sus demandas y convocamos, a través de nuestros dirigentes sociales, de los centros de padres, para que el lunes se lleve adelante una jornada social de solidaridad y reflexión  sobre el triunfo alcanzado hasta hoy. Lo hacemos en especial para que se concrete el acuerdo y el anhelo mayoritario de los chilenos para cambiar la LOCE.

    Desde luego la lucha no termina aquí, hay que llegar al fondo para resolver la crisis de la educación: La lucha debe continuar, por sobre las manipulaciones que se realizan para dividir al movimiento estudiantil.

    Cambiar la LOCE, para lo cual se necesita quórum calificado, significa un paso trascendental porque sería un cambio en la Constitución y si se cambia la Constitución para solucionar la crisis de la educación, quiere decir que podemos cambiar la Constitución en otros aspectos y  finalmente podremos cambiar  la Constitución entera, que es uno de nuestro objetivos primordiales, para al fin desterrar la nefasta herencia de Pinochet que los gobiernos de la concertación no han querido enfrentar con la decisión que se requiere.

    En esta crisis ha quedado al descubierto la intencionalidad del anterior gobierno, al aprobar una ley de evaluación docente, desvinculada del real proceso educacional y sin considerar la opinión clara, informada y mayoritaria de los profesores. Se pretendía hacer recaer sobre los docentes toda la responsabilidad de la crisis que ya se manifestaba y fue advertida hace mucho tiempo. Un sistema educacional como el actual no se mejora con una evaluación bajo condiciones de presión inaceptable. Debe primar, junto a la preparación, la vocación del educador, que sólo se puede manifestar a plenitud en un sistema en que lo esencial sea el derecho garantizado a una educación pública de calidad en todos los niveles y bajo cualquier circunstancia socio – económica. Nunca nos hemos opuesto a la evaluación docente por principio, esta es necesaria, pero es imposible que sea justa si no se evalúa primero al sistema educacional. Esta evaluación la están realizando millones de chilenos. El sistema ha sido reprobado y debe cambiarse.

    Consideramos que los docentes, junto a los estudiantes secundarios y universitarios, los padres y apoderados, los académicos, técnicos y profesionales en la materia, deben ser parte sustancial de una comisión que genere las nuevas leyes que rijan nuestro sistema educacional, en un plazo definido, con un curso claro de proceso legislativo y una participación  real.  Los Consejos escolares que deben participar en esta discusión deben democratizarse y no ser nominados a dedo.

    Mientras que la UNESCO recomienda que el presupuesto de educación debe corresponder a un 7% del PIB, el Estado chileno sólo destina el 4.5%, con el agravante que en los últimos 20 años la mayor parte del presupuesto se ha destinado al sector particular subvencionado. Este  tipo de subvención privilegiada debe reorientarse para beneficiar en primer lugar a la educación pública.

    Esta situación de crisis, que ha puesto de cabeza a las autoridades de gobierno tiene su origen en la falta de democracia, de participación y en el rígido esquema continuista de las políticas económicas de la dictadura  que ha sostenido hasta hoy la concertación. Por 16 años se ha hecho oídos sordos a problemas que aquejan a gran parte de los chilenos. El triunfo histórico de los estudiantes está señalado porque logró zafarse de esta concepción retrógrada que constriñe la conciencia y los estómagos de los excluidos. 

    El pueblo debe tener claro que en la base de esta situación está la política de la derecha, en especial de la UDI,  que junto a la dictadura, impuso el modelo neoliberal y la actual institucionalidad, a la que se aferra con uñas y dientes. Las declaraciones de la derecha a favor de la movilización  estudiantil, son de una inmensa hipocresía, porque en el fondo, tras la presunta defensa de la libertad de enseñanza se oculta la defensa del gran negocio que les ha significado la educación, prácticamente el 50% de la educación es hoy privada o particular subvencionada 

    Es preciso terminar con la ominosa genuflexión ante la derecha, que ha imperado durante los gobiernos de la concertación. Se pretende hacer creer a los chilenos que es imposible producir cambios porque se opone la derecha. Como ha quedado demostrado eso es una falacia, si el pueblo movilizado quiere transformaciones habrá transformaciones y de fondo y no meros maquillajes como tan “generosamente” ofrecen los dirigentes de la llamada alianza por Chile con respecto a la LOCE.  No nos creemos ese cuento y  ya se terminó el miedo a aquellos que por más de 30 años han pretendido  erigirse en gendarmes de nuestro pueblo.                                                       

    No es sólo el sistema educacional el que hace crisis, queda cada día más al descubierto que Chile no puede seguir rigiéndose por la actual institucionalidad. Camino al cambio de la constitución impuesta por Pinochet, es necesario acrecentar nuestros esfuerzos para fortalecer la convergencia y la unidad,. que exige cambiar el actual sistema electoral binominal por uno proporcional y no excluyente. 

    El sistema binominal impuesto por la dictadura , no sólo deja fuera del parlamento a los trabajadores y a los conglomerados de izquierda; imposibilita al 65% de los electores a postularse a cargos parlamentarios, y le arrebata el derecho a voto a los chilenos que viven en el exterior- Lo más grave, es que le otorga a la derecha el poder de boicotear en el parlamento cualquier asomo de avance democrático mediante los antidemocráticos quórum calificados, hecho que hasta hoy  los gobiernos de la concertación  han usado como un subterfugio para mantener este estado de eterna transición, que sólo sirve para dejar incólumes los privilegios  de los sectores dominantes. 

    No estamos por aceptar cualquier proyecto de reforma electoral. Por ello, es tan importante fortalecer la convergencia por la democracia y la justicia social, elevar nuestro trabajo en la recolección de firmas para exigir al gobierno, si la derecha cierra el camino legislativo, un plebiscito o una consulta nacional.Cuando nosotros decimos que hay que construir convergencias  amplias respecto a determinados aspectos de la vida nacional, a determinadas realidades que nosotros queremos cambiar; cuando queremos lograr objetivos que afectan al país entero y estos están maduros en la conciencia de la mayoría, se manifestarán  muchas personas proclives a la concertación e incluso la derecha. 

    En ese proceso lo más probable es que se generen y manifiesten profundas contradicciones  entre los partidos de la concertación con sus bases de sustentación.   Si nos ponemos a pensar que hace un par de días había mas de 600 mil estudiantes en paro, eso significa que si sumamos a los padres y apoderados, a los profesores, hay millones de personas  en todo Chile que estaban expectantes y simpatizan con la lucha de los estudiantes, de todos los colores políticos o independientes y de distintas capas sociales. Esto es lo que se llama convergencia político social para cumplir un determinado objetivo.

    Claro está, junto a la convergencia y la unidad debe darse la movilización, con expresiones de masividad  en las calles, que es un legítimo derecho del pueblo en especial cuando existe un estado de exclusión.  

    No permitiremos que se usen subterfugios para deslegitimar la lucha por la democracia y la justicia social, como se quiso hacer después del I de Mayo haciendo pié en las provocaciones que sufrió la masiva concentración de la CUT, pretendiendo responsabilizar a nuestro partido como el causante de la violencia y de manipulación del conflicto de los estudiantes. Ha quedado claro, como lo demostramos el 21 de mayo en Valparaíso ocasión en que resistimos la agresión de carabineros a la dirección del Partido y a los dirigentes sociales – que la violencia se suscita en gran medida por la represión indiscriminada y abusiva de las fuerzas policiales.

    No sólo teníamos razón, la forma como se reprimió a estudiantes y a periodistas obligó al gobierno a tomar medidas con determinados jefes de carabineros. Y en cuanto a la pretendida manipulación del conflicto de los estudiantes, está claro que no sólo hemos apoyado las demandas de los estudiantes, sino que hemos sido respetuosos de sus decisiones y de su movimiento, con una posición carente de oportunismo o de instrumentalización política, porque como lo hemos dicho, los dirigentes que militan en nuestro partido se deben a su organización social y en virtud de ello los jóvenes comunistas han actuado de forma responsable, unitaria y decididamente en el conflicto. 

    Los comunistas, por la amarga experiencia vivida, hemos aprendido que debemos estar dispuestos  a usar todas las formas de lucha, pero también debe quedar muy claro que hay momentos y momentos para cada una de ellas. Hoy lo principal es la presencia masiva  y no violenta en todos los espacios, lo que no descarta la autodefensa , si es que se persiste en  someter al pueblo a la  agresión o las provocaciones y se siguen criminalizando las manifestaciones sociales. 

    En este cuadro en que emerge con tanta fuerza la lucha social,  mantenemos nuestra firme decisión de luchar por el cumplimiento de los cinco puntos expuestos ante el país con motivo de la segunda vuelta presidencial. Entre ellos, cobra especial importancia la lucha por los derechos de los trabajadores.

    Mientras estén quebrantados los derechos laborales, cercenado el derecho a la organización de sindicatos por rama o ínter empresa, mientras no esté garantizado el derecho a huelga, los trabajadores y trabajadoras seguirán siendo presa de la incertidumbre, de los bajos salarios, de la cesantía, seguirán siendo víctimas de la explotación  más despiadada.  Debe ponerse fin a la represión policial de las luchas sindicales, terminar con la persecución a los dirigentes, prohibir y sancionar las listas negras y los despedidos indiscriminados. 

    La derecha y los grandes empresarios exigen aún más sacrificios, presionan para imponer la flexibilidad laboral, que no tiene otro propósito que el de pagar salarios más bajos, eliminando incluso el salario mínimo, para obtener más utilidades. 

    El Estado por su parte, por disposición del gobierno, crea nuevos empleos de emergencia, media jornada de 60 mil pesos mensuales a los que logran un cupo por algunos meses, pero no se prioriza la creación de trabajo digno con  una política de desarrollo de pequeñas y medianas empresas, que son las que generan empleo, o abriendo la posibilidad de desarrollar una segunda fase exportadora.

    La sola refinación y la generación de nuevas empresas manufactureras del cobre en Chile podría generar enormes recursos al estado.  Se obliga a CODELCO a endeudarse para su expansión, a pesar de sus grandes utilidades, para limitar sus posibilidades de desarrollo frente a la competencia extranjera, permitiendo que este año las transnacionales del cobre realicen el negociado del siglo al llevarse del país más de 6 mil millones de dólares, más de lo que han invertido en 15 años.  

    No se atiende adecuadamente los enormes déficit en educación, salud y vivienda, pero se entrega regularmente a las FFAA el 10% de las ventas de CODELCO, este año recibirán sobre los mil millones de dólares de los cuales parte muy importante se gastará en armamentos.  No se pagan las deudas previsionales pendientes a 150 mil empleados públicos, ni la deuda salarial a los profesores. 

    Apenas se destina un monto equivalente al 2,6% de los excedentes del cobre correspondientes a un trimestre, para un programa de medidas sociales para un año entero. Un gasto de 130 millones de dólares para excedentes que se calculan a fin de año en 12 mil millones de dólares.  

    Se nos dice en todos los tonos que los excedentes se están guardando para los tiempos de vacas flacas. Eso significa que estamos en el tiempo de las vacas gordas, pero parece que dan poca leche. 

    Qué significa tiempo de vacas flacas, la baja del precio del cobre y otros metales, el alza del petróleo.  Se reconoce así la vulnerabilidad de la política económica neoliberal, que depende casi en forma exclusiva de la exportación de materias primas y de factores externos. La plata que se guarda en el exterior, que se dice la administraran privados, que por cierto se llevan una tajada por este favor, se nos hará sal y agua en caso de una crisis de esta naturaleza y lo más probable es que no tengamos ni vacas gordas, ni vacas flacas, porque ya sabemos quienes son finalmente los que se comen la vaca.

    Es ahora cuando hay que invertir en Chile, desarrollar actividades productivas de sustitución de importaciones primarias, desarrollar fuentes de energía diversas, incrementar lazos de intercambio e integración con países vecinos,  que nos permita resolver nuestro déficit energético.                                           

    Es ahora cuando hay que invertir para salvar a nuestras ciudades y nuestra naturaleza de la contaminación creciente.  Estamos seguros que con el ejemplo de los estudiantes, de los trabajadores del subcontrato de CODELCO, con la valentía que el pueblo mapuche que lucha por sus derechos y por la libertad de sus presos, con la tremenda convicción y sensibilidad con que las organizaciones de derechos humanos luchan por verdad y justicia y contra la impunidad, podremos salir adelante, construir la fuerza necesaria como para nuevos triunfos en la senda de la democracia y la justicia social.Compañeros y compañeras:  Es justo plantear en este aniversario del Partido Comunista, que la permanencia de la situación de injusticia y falta de democracia  en nuestro país, se debe también a nuestras propias debilidades y a las del movimiento sindical. 

    Se nos han acercado dirigentes de trabajadores y organizaciones sociales o nos envían cartas en las que nos instan a desarrollar una actividad  más decidida en pro de sus derechos y demandas: los trabajadores municipales, los exonerados políticos, los pensionados, organizaciones de mujeres, trabajadores del subcontrato, de feriantes, entre otros. 

    Se nos ha hecho ver la enorme expectación que existe por el envío al Congreso del proyecto de reforma del sistema previsional y la preocupación por su destino. Efectivamente, si no asumimos una actitud de ofensiva política y sindical para que este proyecto corresponda a los reales intereses de los trabajadores podría terminar en una suerte de componenda con la derecha y las AFP que burle las legítimas aspiraciones del mundo laboral. 

    Es justa la demanda de exigencia para avanzar más decididamente, desterrando el inmovilismo y el conformismo de nuestra actividad reivindicativa. Estamos ante la urgente  necesidad de tomar la iniciativa, terminar con la auto atomización del movimiento sindical, con las divisiones, afianzar criterios de unidad.  

    Los comunistas estamos por elevar nuestro trabajo y contribución a la unidad y la lucha de los trabajadores y dispuestos a considerar con mirada crítica las debilidades y deficiencias que aún tenemos y que siempre se presentaran en este empeño, lo importante es que estas consideraciones se hagan en medio de la lucha, tal cual lo hacia Luis Emilio Recabarren fundador de nuestro partido y padre del movimiento obrero y el sindicalismo chileno.

    Por todo lo dicho es que hemos querido otorgar un realce especial a este aniversario  y en especial, porque  vamos a iniciar la discusión, a finales de junio, del proceso en la base del  XXXIII Congreso Nacional  que debe culminar, según la Comisión Organizadora- a fines de noviembre.   

    Debemos en ese proceso analizar a fondo lo ocurrido en estos 4 años, desde el XXII Congreso, con capacidad de análisis crítico y autocrítico, con la capacidad de reconocer nuestros errores, de perseverar en los aciertos, estableciendo los déficit y avanzando con más fuerza en todo aquello que hemos logrado para abrir camino a nuestra política y con ella a la unidad y a la lucha del pueblo.  Estamos por desterrar todo conformismo o vanagloria. Nuestro análisis debe ser serio, científico y muy aterrizado en la realidad y en los sentimientos y anhelos de los trabajadores y todos aquellos que sienten en carne propia la injusticia social y la falta de derechos consustanciales al ser humano a que nos condena el sistema neoliberal vigente en nuestro país. 

    En este intercambio de ideas debe fluir el pensamiento libre de cada militante convencido de que tenemos que construir un gran partido de masas, con dirigentes reconocidos por su capacidad y entrega a la lucha y que debemos concluir con acuerdos políticos de trascendencia para el país con el objetivo de enfrentar mejor los grandes desafíos que tenemos por delante, el primordial de ellos, en la senda trazada por Salvador Allende, iniciar el camino para la conquista de un gobierno democrático que lleve adelante profundas transformaciones a la actual estructura política y económica de  Chile  

    Tenemos la alta responsabilidad de fijar en estos meses la política del partido para el próximo período de 4 años,  para llevar adelante el proceso de revolución democrática, en un nuevo momento político caracterizado por la toma de posición  de enormes contingentes sociales y políticos que se pronuncian contra las políticas heredadas de la dictadura, que no soportan medidas de parche, porque quieren  su transformación  de raíz, y de acuerdo a nuevas concepciones de gobierno, que no están contempladas en el itinerario de la concertación y menos de la derecha.

    Este es el mensaje que estamos recibiendo desde la base social.

    En el Congreso tendremos que caracterizar el gobierno que nos proponemos y cuales son las alianzas y las luchas que lo hacen posible.  Un nuevo tipo de gobierno democrático tiene que plantearse, entre otros objetivos, el cambio de la constitución pinochetista.  La recuperación de nuestra soberanía económica, en especial respecto de nuestro cobre. 

    Un nuevo acuerdo laboral con los trabajadores y medidas que aminoren la inmensa brecha de desigualdad que se ha impuesto a los chilenos.  La seguridad en el trabajo y el acceso garantizado para todos a la educación y la salud.  Una serie de medidas urgentes de inversión social y de construcción de una sólida base para la creación de nuevas fuentes de empleo, con un nuevo trato hacia las PYME y una rigurosa defensa del medio ambiente.

    Una política de integración latinoamericana  y de intercambio que en especial permita superar nuestro déficit energético.  El reconocimiento pleno del pueblo mapuche acorde al convenio 169 de la OIT.  Una propuesta de concepción democrática de las Fuerzas Armadas y de nueva doctrina militar.  Una política internacional independiente de las presiones norteamericanas y de la injerencia imperialista en nuestros asuntos internos.                                                           

    Una clara política de defensa de los derechos humanos, por la verdad, la justicia y contra la impunidad.

    Derogación de la ley de amnistía.                                                             

    Anulación inmediata o cambio de toda norma legal que contenga factores que desfavorezcan a la mujer, a los jóvenes, a los niños y a los ancianos, estableciendo la plena igualdad de derechos para todos los chilenos y chilenas, tanto en los aspectos valóricos como en los laborales.     

    Creación de una nueva política cultural y recreacional de carácter popular y de incentivo y financiamiento regular a la actividad artística y deportiva.  Un nuevo concepto de Estado, descentralizado, que sea un factor determinante en el desarrollo nacional y local, participativo, con autoridades electas en cada nivel de decisión política y de consulta regular, informada y vinculante al pueblo.  Una reforma profunda al sistema municipal.    

    Como se puede apreciar no es pequeña la tarea que tenemos por delante.  Debemos considerar que en América Latina y el Caribe se  generan condiciones que favorecen nuestra lucha. Está Cuba, que a pesar del bloque norteamericano crea nuevas condiciones para el desarrollo del socialismo, logra alcanzar niveles muy superiores en la calidad de la educación garantizada y gratuita para todos los cubanos, ha reducido a 11 alumnos el promedio por aula, en Chile se dice que son 33, pero en nuestra educación pública se llega a 40 y más alumnos por aula.. No hay que abundar mucho para reconocer el inmenso esfuerzo solidario que hace la revolución cubana al otorgar decenas de miles de becas a jóvenes latinoamericanos y de otros continentes para que estudien medicina, precisamente donde esta ha alcanzado un gran nivel y prestigio mundial.  

    Surge Venezuela y el proceso bolivariano, integrador y solidario, que en un corto período ha alfabetizado a un millón y medio de sus compatriotas.

    Bolivia cuyo pueblo ha elegido al primer presidente indígena de América y ha recuperado la soberanía sobre sus hidrocarburos para beneficio de la gran mayoría tanto tiempo condenada a la pobreza y desigualdad. Pueblos que ya se unen en la búsqueda y consagración de una alternativa al neoliberalismo a  nivel continental. 

    El triunfo y fortalecimiento de fuerzas democráticas y revolucionarias en toda la región hacen vislumbrar un nuevo futuro en el patio trasero del imperialismo norteamericano que ahora será separado por un muro de 600 kilómetros que instalará en su frontera con México. Ello no impedirá la agudización de sus propias contradicciones internas producidas por la enorme injusticia con que se trata a los  latinos que trabajan en su territorio y por su empantanamiento en Irak y Afganistán, cuyos pueblos no se rinden al imperio.

    Los pueblos resisten la imposición de la democracia al estilo norteamericano, mediante el genocidio, la guerra y la violación a los derechos humanos, junto a la implantación de políticas económicas de despojo y apropiación de las reservas energéticas de esos países.

    Saludamos el reciente avance logrado por las fuerzas de izquierda en las elecciones presidenciales en Colombia, que se han constituido en la segunda fuerza electoral. Solidarizamos con la lucha del pueblo colombiano que abre una esperanza para la paz  en nuevas condiciones de entendimiento, distintas a la pretensión de Uribe y sus asesores norteamericanos  que buscan el aplastamiento  de las FARC. y propician el terror  permanente contra dirigentes sindicales y sociales de izquierda, para convertir a Colombia en una plataforma de intervención imperial.

    Demandamos la pronta retirada de las tropas chilenas en Haití y en cambio de ello, el apoyo económico y solidario a ese pueblo hermano.  Rechazamos y consideramos una afrenta a nuestro país las presiones norteamericanas al gobierno de Chile para que vote contra Venezuela que aspira legítimamente a ser electo como miembro no permanente del Consejo de Seguridad de la ONU. Estamos porque Chile con toda independencia vote por Venezuela y no por un peón de la política norteamericana.   Compañeras, compañeras, amigas, amigos:                                                                    

    En este lugar le habría correspondido dirigirse a ustedes a nuestra querida compañera Gladys Marín. Ella fue electa Presidenta del Partido en el XXII Congreso y debía cumplir con su mandato hasta el próximo congreso nacional. 

    Al actual Comité Central le correspondió asumir la enorme responsabilidad de recomponer y asumir la dirección sin su presencia.  No era una tarea fácil. Creo que lo logramos por la firmeza del Partido y el estímulo permanente que tuvimos de las bases y por la impronta que dejó establecida la propia Gladys que hasta en los postreros momentos de su vida jugó un papel determinante en los lineamientos de nuestra política.                                                                   

    Indudablemente ella está presente en nuestra conciencia y en nuestros corazones.  En el período que ella era Presidenta se gestó el primer paro nacional de trabajadores convocado por la CUT después de la dictadura, lo que abrió camino a la construcción del Juntos Podemos Más, que nos dio la alegría de alcanzar casi el 10% de la votación en la última elección municipal, que es mucho más democrática y proporcional que la elección parlamentaria en la que alcanzamos el 7,5% de los votos. 

    Votaciones, que si bien es cierto estaban personalizados en diferentes candidatos, en última instancia eran votos para la plataforma única de claro contenido alternativo al sistema neoliberal, que fue también la base programática de nuestra candidatura presidencial.  A pesar de las diferencias producidas a raíz de la segunda vuelta presidencial, esta construcción unitaria , su plataforma y objetivos tienen para nosotros plena vigencia y es claro que también lo constituyen para nuestros aliados, porque ya se ha reconstituido su comité ejecutivo y se ha comenzado a reunir su asamblea en un proceso de reflexión y reencuentro, proceso lógico y saludable  para un actor cuya presencia unitaria le hace falta al país y al movimiento social.  

    El proceso de recomposición será más rápido en la medida que nos vayamos encontrando en la base y en las luchas del pueblo.   Este año se cumplen 30 años de la desaparición  de 136 compañeros comunistas y de otros partidos, entre ellos los miembros de dos direcciones del partido y una de las Juventudes Comunistas. En el nombre de dos de ellos, Víctor Díaz y Fernando Ortiz que estaban al frente de las direcciones del partido, no sólo les rendimos el homenaje que se merecen, sino que adquirimos el compromiso de no descansar hasta saber la verdad sobre cada uno de los detenidos desaparecidos durante la dictadura. Desde luego reiteramos nuestra solidaridad, fraternidad y compromiso con los familiares de los detenidos desaparecidos cuyos restos fueros encontrados en el patio 29.                                                                 

    Con profunda emoción y sentimientos encontrados hemos recibido la noticia de parte de nuestra compañera Dora Carreño  de la aparición y reconocimiento científico de los restos de su hermana, nuestra compañera Cristina Carreño en Argentina, donde fue víctima de la operación Cóndor , la despiadada fórmula impuesta por la CIA y encabezada por Pinochet y Manuel Contreras, que coludía a los servicios de inteligencia de las dictaduras militares que impuso Estados Unidos, para su colaboración en la aplicación del terrorismo de Estado en nuestros países.

    Recibiremos dignamente los restos de Cristina en nuestro país.  Se cumplen también 20 años de hechos que por su implicancia política tuvieron gran trascendencia en la desestabilización de la dictadura de Pinochet. Nos referimos a la internación de armas por Carrizal y al ataque a la caravana armada del tirano. Hace pocos días nos reunimos con algo más de un centenar de ex oficiales formados en Cuba y otros países que solidarizaron con nuestra causa, oficiales revolucionarios internacionalistas como lo fueron en su momento, San Martín, O”Higgins, Bolívar, Manuel Rodríguez y otros héroes de nuestra independencia. Se trató de un reencuentro con compañeros que lucharon en otros procesos  en los que 19 de ellos perdieron la vida en combate. Diez han sido repatriados. 

    En Chile contribuyeron  a llevar a la práctica  nuestra política de rebelión popular contra la dictadura. Muchos sufrieron la cárcel, varios aún son perseguidos, otros viven en el extranjero producto de condenas de expatriación, un número importante perdió la vida en alevosos golpes propinados por las fuerzas represivas. Los que están en Chile se ha integrado a la vida civil  El Partido Comunista reconoce el papel de cada uno de ellos en un nombre: Raúl Pellegrinni, primer jefe del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, conformado en su gran mayoría por militantes del Partido Comunista. El rodriguismo fue una adquisición del partido comunista, que hoy se prolonga y permanece en cada uno de nosotros. 

    En el proceso del Congreso es justo y necesario que en cada célula, en cada comuna, en cada región se reconozca y se distinga a cada víctima de la dictadura, a cada uno de los contribuyentes en distintas épocas a la permanencia y fortaleza de nuestro partido. El Congreso Nacional  deberá expresar de forma simbólica el reconocimiento a cada uno de ellos. Es el reencuentro con nuestras compañeras y nuestros compañeros, con nuestra historia y con ellos, el encuentro con nuestro futuro.  En este Congreso, como es ya habitual, muchos se preguntaran cuál es el partido que queremos y necesitamos. La respuesta es simple, la práctica es más complicada, sigamos el ejemplo de Recabarren, que en condiciones mucho más difíciles recorría el norte salitrero, fundaba diarios, creaba centros culturales y de teatro, estudiaba la realidad, orientaba a los trabajadores en sus asambleas, predicando las palabras de la justicia social y la felicidad en la tierra, organizaba las luchas, enfrentaba a las autoridades, sin claudicar jamás. 

    Hoy estamos muy pendientes de lo que diga la televisión o los diarios reaccionarios, sempiternos manipuladores de conciencia, es mucho mas importante estar diariamente junto al pueblo, llevando nuestro diario “El Siglo” sobre todo el pueblo que sufre, los trabajadores que están sin derechos, los enfermos que tiene que hacer cola en los hospitales, los pobladores que no tienen vivienda, allí tenemos que estar los comunistas, todos los días dando ánimos, siendo fraternales, solidarios, orientadores, con criterio amplio, unitario y combativo, dispuestos a luchar y como lo hemos hecho en muchos pasajes de nuestra existencia, disponer nuestras vidas en pro de nuestros ideales. 

    No queremos un congreso mirándonos el ombligo, sino en medio de la lucha y la movilización.  Agradezco en nombre de todos a quienes han hecho posible este acto, a los artistas, a los que dieron vida a la escenografía, a los que producen  cada detalle, a los que le dan forma y contenido a nuestra tradición política y cultural. 

    A nuestros amigos, gracias por venir a nuestro aniversario Y a la Radio Nuevo Mundo por transmitir nuestro acto a todo el país y al mundo.  Quiero terminar como empecé: que hermoso que se cumpla la predicción de Salvador Allende, que más temprano que tarde se abrirán las grandes alamedas. Lo han hecho los jóvenes, no porque se hayan tomado la Alameda por varios días, sino porque han abierto nuestras conciencias, como se abre una flor en primavera renaciendo del oscuro invierno, del olvido y del miedo. Aquí estamos, de nuevo instalados construyendo nuestra propia historia.  

    Con Recabarren, con Allende , con Neruda, con Víctor Jara, con Gladys, con todos nuestros héroes, mil veces venceremos.

    DEBATE DE IDEAS

    EL DEBATE DE IDEAS: CLAVE PARA AVANZAR
    POR JUAN ANDRES LAGOS

    Una de las cuestiones que el sistema de dominación posee, funcionando en redes de poder y en los espacios de construcción de conocimiento, a nivel social, es la hegemonía de la "verdad social".

    Se trata de procesos complejos, que incluyen los grandes y totalizadores canales de televisión, hasta los micromedios que operan en los espacios y territorios locales.Es una red que se disemina horizontal y verticalmente, en forma cotidiana, sobre una aparente diversidad de formas y contenidos. Sus lógicas no hay que encontrarlas en secretos cerebros operantes, ni en agujas hipodérmicas que actúan sobre las mentes de las personas, sin que éstas se den cuenta siquiera de lo que son informadas. Se trata de lógicas gatilladas por el consenso valórico, político y cultural, que sostiene los grandes y pequeños paradigmas del neoliberalismo criollo.Es una política cultural de comunicaciones que representa, tal vez, la fuerza más relevante del sistema de dominación actual. Desde los movimientos sociales, y desde la sociedad civil, es posible enfrentar esta muralla invisible.Se trata de transformar todos y cada uno de los espacios de organización y participación social, en espacios de diálogo, de acción colectiva y de pedagogía política, entendida la política como una cuestión de luchas y pasiones; de identidades; de emancipaciones; de expresión cultural; crítica al ejercicio del poder que opera en todos los ámbitos de la sociedad chilena, y que genera múltiples conflictos, divisiones, disputas, estimulaciones individualistas y fragmentaciones.Se trata de irrumpir e incidir, en todos y cada uno de los espacios institucionalizados formalmente, y que en muchas ocasiones operan sobre la base de la marginalidad y la exclusión de quienes sostienen ideas y propuestas de transformación y crítica frontal al sistema actual.
    No es este último un ejercicio de "contaminación", al contrario, es una acción ofensiva, que contiene cierta audacia, pero que permite en el ámbito de la política y de la expresión simbólica, llegar a otros sectores sociales que no tienen la posibilidad de escucharnos, y no pocas veces sostienen prejuicios y falsos conceptos sobre nuestras ideas, programas y propuestas. Un ejemplo para intentar ilustrar ésto.
    Más allá de las correlaciones de fuerza que se conforman, en torno al cambio del sistema binominal se expresan dos tendencias claras, pero no explícitas. Una, que simula, pero que básicamente ve este cambio desde la perspectiva de la reproducción de su poder, no desde el cuestionamiento a un sistema que excluye y que limita severamente la delegación de representación en cargos de elección popular, y que por tanto dicen directa relación con el ejercicio de la Soberanía Popular, un principio y pilar básico de cualquier tipo de Democracia, sea ésta representativa o participativa.
    Esta tendencia intentará acomodar el nuevo sistema, o sus eventuales cambios, a esa lógica de reproducción de su poder. Ciertamente, en su discurso público, hablará de pluralismo, democracia, o "más democracia", simulando en buena medida el contenido real y verdadero de sus intenciones.
    Hay una segunda tendencia, que todavía no tiene una instalación de formas y contenidos mediáticos, y por tanto no es clara para la mayoría nacional. Esta segunda tendencia es la que propone romper con la exclusión; retomar el principio de la tradición democrática republicana: "un ciudadano-un voto"; terminar con un Parlamento elitista sometido al presidencialismo heredado de la constitución pinochetista; en fin, es la expresión de las mayorías nacionales, y sus derechos ciudadanos básicos.
    Sin embargo, el sistema mediático hace que esta segunda tendencia no tenga visibilidad, ni de contenidos, ni de formas. Es del todo necesario hacer todos los esfuerzos por romper este cerco, tratando de incidir en los grandes medios. Esa es una tarea fundamental.
    Pero tan relevante como eso, es generar los procesos de conocimiento y de participación en sindicatos, en escuelas, en universidades, en colegios, en barrios, en comunas, en juntas de vecinos. Esta segunda alternativa no tiene otra opción que ir al debate de ideas con una gran campaña cívica. Demostrar que el cambio del binominal implica no sólo el ejercicio democrático de elegir representantes al Parlamento, sino también conquistar espacios para impulsar leyes que vayan en favor del Pueblo. Abrir el país sometido al perverso consenso de dos bloques que operan no sólo en el Parlamento, sino en toda la sociedad.
    Tener vocación de representar a mayorías nacionales, en esta gran batalla, implica trabajar en la base, con los que no están convencidos, con los que no tienen informaciones y contenidos que les permitan meterse activamente por el cambio; implica meterse en los espacios que los bloques controlan; implica creer, efectivamente, que mucha gente estará con estas ideas, aunque actualmente adhieran o se ubiquen en otros conglomerados políticos. De hecho, han expresado disposición a empujar este cambio, significativos representantes de partidos de la Concertación, y en algunos casos, gente de derecha.

    Hoy, la tarea está en la base, y requiere mucha creatividad, esfuerzo y disposición para ir al debate de ideas, para ganar voluntades y conciencias.